
Posavasos Gameboy Classic, Set de 4
Frente al set dedicado a la NES de sobremesa, este va por la consola portátil: la Gameboy gris que se llevaba en la mochila, con la pantalla verdosa y los cuatro botones tan reconocibles.
ootb
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Frente al set dedicado a la NES de sobremesa, este va por la consola portátil: la Gameboy gris que se llevaba en la mochila, con la pantalla verdosa y los cuatro botones tan reconocibles.
ootb

No es un diario para escribir con cuidado: es justo lo contrario. Cada página propone destrozarla, pintarla, mojarla, hacerla trizas, y la gracia está en soltarse sin miedo.

Diez cervezas de diez países, con un folleto que trae las notas de cata y el maridaje de cada una. Un viaje de Japón a México pasando por Bélgica, Chequia y Australia.
CERVEZUS

Esclava de acero inoxidable con placa ancha para grabar, de 19,5 cm de largo. La fabrica y la envía un taller español que personaliza cada pieza por encargo.

Es un soporte de madera para dejar el móvil de pie mientras carga, con un cajón debajo pensado para las llaves, la cartera, el reloj o cualquier otra cosa que suele acabar tirada encima de la mesita de noche.
Teslyar

Cuarenta y cuatro centímetros de mando dibujado con tubo de LED flexible. Es el cartel que convierte un rincón con un ordenador en un *setup*.
Kosker
Treinta y seis mil valoraciones. Esta lámpara lleva años siendo el regalo por defecto de cualquiera que tenga una consola, y el número explica por qué se sigue vendiendo sin que nadie la anuncie.
Paladone

Ocho posavasos, cada uno con la portada de un juego distinto de la NES original, del tipo que se reconocen al instante aunque hayan pasado treinta años desde la última partida.
Paladone

Se atornilla a la pared y queda fijo: se acaba el abridor suelto que nunca aparece. El imán interior recoge la chapa al caer, así que no rueda por el suelo de la cocina.
ZONSUSE

Una jarra de cristal de 510 ml grabada con el nombre y el año que se elijan, con estuche de regalo incluido. La cerveza va aparte: el regalo es el objeto, no lo que se bebe en él.
CALLE DEL REGALO

Las tapas de cerveza que acaban por el suelo tienen solución: este abridor de pared lleva una bolsa de malla que las atrapa nada más saltar del botellín.

La gracia está en la inscripción: al encenderse, la luz cálida sale por las letras élficas grabadas en el aro. Es el efecto de la película con un LED de diez vatios.
Grupo Erik

Jarra de vidrio grueso con asa, grabada a láser con el nombre, la edad o la frase que se pida. El grabado es un desgaste del cristal, no una impresión.
Made in Gift

Un rocódromo del tamaño de un pomelo. Las presas cubren toda la superficie de una bola de diez centímetros y con los dedos se recorren rutas, igual que en una pared de bloque.
Boulderball

Doce botellas de 33 centilitros repartidas en seis estilos de la misma cervecera toledana: dos de cada uno, que es lo que permite repetir el que gusta en vez de quedarse con la duda.
La Sagra

Collar de hombre con una placa rectangular de 40 x 10 mm que se graba con el texto que quieras, sobre cadena de 60 cm con cierre de mosquetón.

Cristal de medio litro largo, 510 mililitros, con el nombre y la edad grabados donde antes sólo había cristal liso. Llega ya grabada dentro de su estuche negro.
Calle del Regalo

No es una taza con un mando dibujado encima: tiene la forma entera de un mando, con los botones marcados en relieve y el asa haciendo de gatillo trasero.
Froster

Un abrebotellas hecho literalmente con un tramo de cadena de bicicleta, en acero inoxidable plateado, una idea sencilla pero con gancho para cualquiera que reconozca esa forma de inmediato. Boxer Gifts suele acertar con este tipo de objetos que combinan humor y funcionalidad real.
Boxer Gifts

Siete bolsillos repartidos por el delantal, pensados para que quien esté al mando de la barbacoa no tenga que soltar las pinzas para ir a buscar otra cerveza. Es impermeable, así que aguanta salpicaduras de grasa sin problema.
Froster

El chiste está en la estampa, no en el corte: da la impresión visual de que quien lo lleva está en bañador, y se cuenta sola en cuanto alguien lo ve puesto en la cocina.
ABCTen

Una jarra de cristal esmerilado con el diseño «Maestro Cervecero» y espacio para grabar nombre y año. El acabado esmerilado le da un aire distinto al de la típica jarra transparente, con una textura que se nota al tacto.
Bee Ingenious

Abrir una cerveza con un abrebotellas normal cumple, pero abrirla con una pistola mecánica que dispara la chapa lejos del casco es otra experiencia, y este set de tres unidades está pensado precisamente para eso: convertir un gesto rutinario en un pequeño espectáculo en cada barbacoa o noche con amigos.
ADNEWX

La jarra va grabada con una sola inicial, en letra grande, y viene dentro de una caja de madera que repite el mismo grabado por fuera. El conjunto se presenta de forma que no hace falta envolver nada: se entrega tal cual.
CALLE DEL REGALO

Un ensayo sobre cine contado en formato cómic: cómo se construye un plano, por qué asusta una película de terror, qué hace que un montaje funcione. Todo explicado con humor y dibujos, no con jerga de manual.

Un maletín acolchado en símil piel, con asa y cierre dorado, dos tintos de la ribera del Duero con doce meses de crianza y cuatro accesorios: sacacorchos, cortacápsulas, recogegotas y vertedor.
Mensaje en una Botella

Un estuche con la cerveza belga Chouffe y su vaso característico, ya montado y listo para dar. No hace falta comprar el vaso por separado ni buscar una caja: viene todo junto, pensado para regalar directamente.
Beer Shelf

Seis paquetes de cien gramos de café molido, cada uno de un origen distinto: Colombia, Guatemala, Brasil, India, Indonesia y Etiopía. Envasados al vacío y presentados en su caja.
Black Donkey

Taza de cerámica de 350 ml personalizada con el nombre y una dedicatoria propia, con diseños de estética retro inspirados en series y películas de aventura y ciencia ficción, en vez de un motivo genérico de "regalo para friki".
El Detallito & Tú

Una caja negra con un surtido de cervezas Mahou y sus acompañantes: frutos secos, aceitunas, patatas y galletitas saladas. Se monta a mano en España y llega presentada, sin envolver nada.
FAMILYCOM

Una pera de boxeo negra con cara de mala leche, montada sobre un muelle y una ventosa que se pega a la mesa.
YORWHIN

Las reglas se explican en un minuto, que es justo lo que hace falta cuando toca improvisar un plan de última hora entre amigos: nadie quiere leerse un manual antes de jugar.
República Bananera

Cada jugador coloca fichas boca abajo y va apostando cuántas puede voltear sin toparse con una calavera. No hay tablero que montar ni componentes complicados: todo el juego cabe en apostar fuerte o retirarse a tiempo, algo bastante parecido a un farol de mesa de póker.
Asmodee

El vermut de las once, empaquetado. Espinaler lleva desde 1896 en Vilassar de Mar haciendo exactamente esto, y el lote reúne casi todo lo que hace falta para montarlo en casa.
Espinaler

Una selección ibérica ya loncheada, jamón, lomo, chorizo y salchichón, junto con morcilla patatera y embutido de herradura, todo en una caja pensada para regalar directamente. No hace falta cortar nada: se abre y se sirve.
Lux Ibérico

La etiqueta lleva el nombre, el apellido y la dedicatoria que se escriba. Dentro hay un Saint-Amour, un Beaujolais francés de uva gamay, y la botella llega en su estuche.
CALLE DEL REGALO

Una jarra de acero inoxidable con forma de barril, que recuerda a las jarras de cervecería de toda la vida más que a un vaso moderno, con boca ancha para que la espuma se quede en la parte de arriba en vez de desbordarse.
HOLIDYOYO

El juego le da la vuelta a la lógica habitual: en vez de buscar la buena suerte, gana quien consiga acumular más mala suerte a lo largo de la partida. Es de gestión de cartas, para entre 2 y 6 jugadores, con partidas que no se alargan demasiado.
Zacatrus

El juego arranca sin que nadie sepa qué cartas tiene delante, y hay que ir activando efectos especiales turno a turno para acabar con la puntuación más baja posible. Está basado en el clásico tamalou, así que quien ya lo conozca entrará rápido en la mecánica.
Lunkay Games

Un vaso térmico de 350 mililitros con el nombre de quien lo recibe escrito a un lado, del tamaño justo para llevarlo cada día a la oficina sin que estorbe en la mesa. Nada de logos ni frases genéricas: el nombre solo, en la tipografía que se elija, es lo que lo hace reconocible entre los otros diez vasos iguales de la sala de descanso.
DEREGALOOS

El estampado "Beersexual" resume de un vistazo a quien no le hace ascos a ninguna cerveza, artesana, de importación o de garrafón, y suele ser el primero en proponer bajar al bar de la esquina.
Diseño de humor cervecero

Con 600 por 350 milímetros, esta alfombrilla no cubre solo el ratón: hace de protector de mesa entero, teclado incluido, algo que valora quien monta un escritorio gaming en condiciones y no quiere marcas ni ruido del teclado sobre la madera.
LolaPix

En vez de dejar las fotos guardadas en el móvil, esta impresora las saca en el momento, en tamaño de tarjeta y acabado brillante, por Bluetooth y sin ordenador ni cables.

Dos varillas de acero inoxidable que se guardan en el congelador y se meten dentro del botellín ya abierto, más una tarjeta abrebotellas del tamaño de una visa.
Yvento

No es una cesta de embutidos más: es un vermut de domingo entero metido en una caja.
Espinaler

Una camiseta de humor directo, con el lema "La última y me voy (a por otra)" estampado, pensada para esa persona del grupo que siempre pide una ronda más, y todo el mundo lo sabe.
Cerveza La Última Para Cerveceros

De una a dos noches para dos personas en más de 2.500 hoteles cerca del mar: Costa Brava, Costa del Sol, Baleares y el resto del litoral.
WONDERBOX
No es una novela más de Star Wars: es un libro de coleccionista dedicado íntegramente a Darth Vader, del tipo que se deja a la vista en una estantería y no se lee de un tirón en una tarde.
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