
Glop Game, Juego de Cartas para Beber con Amigos
Sin tablero, sin fichas que mover: solo un mazo de cartas con retos que se van sacando por turnos, pensado para una mesa con varios amigos y una noche por delante.
Glop
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Sin tablero, sin fichas que mover: solo un mazo de cartas con retos que se van sacando por turnos, pensado para una mesa con varios amigos y una noche por delante.
Glop

Una taza blanca con una frase: «los amigos maravillosos siempre se convierten en padrinos excepcionales». Una petición de padrino que sigue en la mesa del desayuno cinco años después.
Manahia

La mecánica es sencilla: sale un tema disparatado, "algo que diría tu abuela", "lo mejor de España", y hay que responder antes que el resto. Sin tablero ni reglas que memorizar.

Una versión moderna del clásico juego de apuestas de bazas (el que en algunas casas se llama «la pocha» o «la podrida»), con el añadido de cartas de misión que hacen que cada partida sea distinta a la anterior. Ganó el Gran Premio del Juguete en 2025, un reconocimiento dentro del sector de los juegos de mesa.
ATM Gaming

La piedra volcánica del revestimiento retiene el calor de forma más uniforme que una plancha metálica, así que la carne se hace pareja y sin puntos crudos.
Cecotec

Cada carta esconde un código que se escanea con el móvil y suena una canción: hay que adivinar en qué año salió y colocarla en su sitio en una línea de tiempo.
Hitster

No es un juguete para jugar, sino para tener a la vista: 421 piezas que reconstruyen la Game Boy original al detalle. Viene con soporte para exponerla de pie, como una pieza de coleccionista.

Un juego de mesa en español pensado para animar cualquier reunión: hay que adivinar canciones icónicas, recordar letras y tararear temas, con más de 500 canciones en la baraja. Va de 2 a 10 jugadores, así que sirve tanto para una tarde en pareja como para juntar a un grupo grande.
ATM Gaming

Partidas de unos veinte minutos, pensadas para reunir a la familia sin exigir toda la tarde. La mecánica va de arriesgar y saber cuándo parar: cada carta que se roba de más puede tirar por tierra la ronda entera.
Mercurio Distribuciones

Dos equipos, veinticinco palabras y un jefe de espías por bando dando pistas para que su equipo adivine cuáles son las suyas sin tocar las del rival ni, sobre todo, la del asesino.
Devir

Más de 300 canciones en español, de más de cien años de música, que hay que colocar en orden cronológico en una línea de tiempo. Se escanean con la app gratuita de Hitster y gana quien primero ordene diez tarjetas.
Hitster

Una navaja plegable con mosquetón incorporado, pensada para engancharla al llavero o al cinturón y llevarla siempre encima sin que estorbe. Es de esos regalos que caen bien a quien acampa, hace senderismo o simplemente le gusta llevar herramienta útil sin depender del bolsillo.
ZOOI

Nadie se compra esto y todo el mundo lo necesita, que es la definición exacta de un buen regalo pequeño: once herramientas de limpieza en una caja del tamaño de un estuche.
Alyvisun

Cada carta lleva símbolos distintos y siempre hay exactamente uno repetido entre dos cartas cualesquiera: encontrarlo antes que el rival es todo el juego. Es rápido, ruidoso y va bien tanto para niños como para adultos jugando juntos, a partir de siete años.
Asmodee

Cada jugador hace de comerciante en el mercado de Jaipur, comprando y vendiendo especias, telas y camellos para acabar la partida con más ganancias que el rival. Es un juego de cartas, sin tablero que montar, y una partida dura media hora larga.
Asmodee

Seis botellas de 330 ml, cada una de un estilo distinto de la misma cervecera. No hay que decidir qué tipo de cerveza le gusta a quien lo recibe: el pack ya viene pensado para ir probando y quedarse con la favorita.
La Sagra

Es un juego de bazas con ambientación pirata: hay que predecir cuántas rondas se van a ganar antes de jugar la mano, y acertar o fallar la predicción es lo que da o quita puntos. Las cartas especiales de piratas, sirenas y el propio Skull King alteran el orden habitual de las bazas.
Devir

Doce botellas de 33 centilitros en un cajón de madera de verdad, con seis variedades de la cervecera de Toledo. Casi ocho kilos que llegan listos para poner encima de una mesa sin envolver nada.
La Sagra

Para quien ya se ha cansado de las mismas cuatro marcas de siempre, este pack es un recorrido guiado por seis estilos distintos de cerveza europea, dos botellas de cada una.
1906

Seis funciones en un único objeto: carga el móvil, el reloj, los auriculares, y de paso hace de altavoz. Sustituye a media mesita llena de cargadores sueltos.
karidi

La mayoría de juegos de mesa están pensados para grupos, y quien busca algo para jugar solo con su pareja o un amigo se encuentra con pocas opciones que no sean el ajedrez o las cartas de siempre. 7 Wonders Duel está diseñado desde cero para dos jugadores, no es una adaptación de un juego más grande.
Asmodee

Un futbolín de treinta y dos centímetros que cabe en la mesa de la cocina. Cuatro barras giratorias, botones de disparo a los dos lados, marcador manual y una campanilla que suena al entrar la bola.
Dromlag

Todos conocen la palabra secreta, salvo los impostores, que improvisan sin que se les note. Cada ronda hay que decir una palabra relacionada y votar quién va de farol.

Un kilo de chuches y chocolatinas en una caja que ya viene montada para regalar.
Valeli

Juego de cartas para hasta cuatro jugadores en el que hay que actuar, tararear o imitar personajes mientras el resto del equipo intenta adivinar la película antes que nadie, con partidas de unos 30 minutos.
Hellofun!

Es la versión en cartas del stop de toda la vida: hay que rellenar categorías con la letra que toque, contra reloj, antes de que alguien grite alto. Sin tablero, cabe en una mochila y sale bien de viaje.
Crack List

Ahumar un cóctel en casa parece cosa de coctelería de diseño, pero el kit lo reduce a encender la antorcha, prender la viruta y tapar el vaso un momento.
ComboJoy

Cada jugador tiene que defender en voz alta una postura absurda o incómoda con la carta que le toque, y el resto vota quién ha argumentado mejor. No hay tablero ni fichas: el juego entero pasa por hablar, improvisar y aguantar la mirada de los demás mientras se defiende algo indefendible.
Creative Live Games

Treinta y ocho piezas y una bolsa para llevarlas todas juntas: espátula, pinzas, termómetro, cuchillos, pinchos y hasta soportes para maíz. Sin ir sumando utensilios sueltos cada verano.
Grilliance

Doscientas cuarenta preguntas de cultura general, humor y sabiduría popular, con pizarras y rotuladores incluidos, diseñado en España para partidas de 20 a 40 minutos entre amigos a partir de 16 años.
República Bananera

Casas rurales, posadas y haciendas. Mil trescientos alojamientos que tienen en común una cosa: están lejos de una calle con tráfico.
Wonderbox

La versión para dos de un juego que ya funcionaba bien con más gente, y que aquí gana en tensión: si el rival ve una jugada, la coge.
Asmodee

Una caja de madera de once centímetros sin cerradura, sin llave y sin instrucciones. Se abre resolviendo lo que hay grabado en ella, un enigma detrás de otro.
iDventure

La gracia está en la app: se escanea cada carta con el móvil, suena el tema en Spotify y hay que colocarla en el orden correcto de la línea temporal, por año de lanzamiento. Trescientos éxitos de rock dan para varias rondas sin repetir canción.
Hitster

Una noche fuera con desayuno incluido, a elegir entre dos mil ochocientos alojamientos: hoteles con encanto, casas rurales y masías repartidas por toda España.
Smartbox

El grupo va completando viñetas de cómic combinando cartas absurdas, y el resultado suele terminar en carcajadas más que en ningún tipo de terapia real, a pesar del nombre. Lo firman los mismos creadores de Exploding Kittens, así que quien ya conozca ese juego sabe qué tono esperar.
Exploding Kittens

Doce cervezas alemanas distintas, cada una de una casa, con un folleto que explica el estilo, la graduación y el maridaje de todas ellas. Casi cinco litros en total.
CERVEZUS

Un bolígrafo de aluminio negro que, además de escribir, lleva linterna LED, brújula en el tapón y un cabezal multiherramienta.
BIIB

Es el formato ya conocido de rellenar una frase con la carta más gamberra posible, pero con referencias y humor pensados desde España, no traducidos de otro idioma. Las 550 cartas dan para muchas partidas sin repetir combinaciones.
República Bananera

Las jarras de cristal no sobreviven a una tarde de camping ni a una barbacoa animada. Esta va en acero inoxidable de grado alimenticio, así que ni se rompe ni se abolla al primer golpe.

Dos copas de cristal con los nombres grabados y, alrededor, una caja de madera de pino que también lleva grabado lo que se le pida. La caja es la mitad del regalo.
NANNUK

Una mini consola arcade con 250 juegos ya incluidos, sin necesidad de descargar ni instalar nada, pensada para revivir el formato recreativo de toda la vida en un tamaño de bolsillo. Encaja tanto con quien creció con los salones recreativos como con quien solo los conoce por referencias.
ITAL

Cada jugador se pone un hocico de cerdo que chirría y, por turnos, tiene que superar retos absurdos sin reírse ni gruñir: quien se ríe, pierde una ficha de barro. Gana quien acumule más fichas al final.
Lucky Egg

El Pop de Grogu lleva desde 2019 en el escaparate por una razón sencilla: el personaje ya tiene la cabeza enorme y los ojos grandes que Funko le pone a todo lo demás.
Funko

De todos los Pop de Star Wars, este es el que menos parece un Pop: un bloque de carbonita con la silueta de Han Solo congelada en relieve, en gris mate.
Funko

Uno hace de fantasma y no puede hablar en toda la partida: sólo enseña cartas con imágenes surrealistas para que el resto, los médiums, adivinen quién lo mató, dónde y con qué.
Asmodee

No hace falta acertar con el gusto exacto de alguien cuando el regalo trae cuatro estilos distintos dentro de la misma caja: aquí siempre hay una que encaja.
Miller Genuine Draft

Un cómic de humor pensado para quien se reconoce en la palabra «friki» sin que le suene a insulto: referencias a videojuegos, cultura pop y esa forma particular de vivir las aficiones que solo entiende quien las comparte.
De todas las frases con las que se llega hasta aquí, la que más se repite lleva dentro la palabra «original». No «bonito», no «útil», no «barato»: original. Y ahí está el problema entero de este regalo, porque quien lo escribe casi nunca quiere decir lo que la palabra significa.
Un regalo a un amigo no tiene obligación detrás. No hay fecha que cumplir ni familia mirando, así que el listón no es quedar bien, es que la cosa tenga gracia al abrirse. De ahí sale «original». Pero buscando lo original a secas se llega al objeto raro, y el objeto raro tiene un problema: se abre, se ríe todo el mundo diez segundos y se queda en una estantería tres años.
Lo que de verdad se está pidiendo con esa palabra es otra cosa, y son dos: que no parezca comprado en el último momento y que se use. Los dos criterios se cumplen mucho mejor con algo normal bien elegido que con algo raro. Un pack de cervezas que no se encuentran en el súper es más original, en el sentido útil de la palabra, que un cachivache con forma de algo.
La banda que manda aquí es amplia y flexible: menos de 20 euros para el detalle de un martes cualquiera y de 20 a 50 para un cumpleaños, que es donde se concentra la mitad de estas búsquedas.
El regalo cervecero funciona porque no obliga a acertar un gusto, sino a proponer una prueba. El pack de degustación de La Sagra son seis botellas de seis estilos distintos de la misma casa, así que el regalo no es la cerveza, es ir descartando hasta encontrar la favorita. El set de diez cervezas del mundo juega la misma carta a lo grande y con más cabeza de lo que parece: mezcla botellas reconocibles con otras que no lo son y trae folleto de cata, de manera que hay una para cada nivel de curiosidad en la misma caja. Si el amigo ya se ha bebido todo eso, el pack de doce cervezas alemanas sube un peldaño.
Después está el material, que es lo que dura. El dispensador refrigerante de InnovaGoods es el que más conversación genera de toda la página: tres litros y medio en una bola transparente con hielo en un compartimento central, de forma que enfría sin aguar la cerveza. El abridor de pared con imán es lo contrario, un regalo pequeño que se atornilla y se queda a la vista para siempre, con el imán recogiendo la chapa para que no ruede por la cocina. Y el set de seis vasos Krosno es la opción que no hace ninguna broma, para el amigo que se lo toma en serio. Hay más en regalos de cerveza.
Es la categoría infravalorada de esta lista, y la razón es simple: un juego de mesa no se le regala a una persona, se le regala a la mesa entera. Al que lo abre le queda la sensación de haber recibido varias noches, no un objeto.
El Crack List es el más seguro de todos, porque es el stop de toda la vida en formato de cartas y no hay que explicar nada: se saca, se juega y cabe en una mochila. El Hitster Temazos es el que mejor funciona con gente de edades distintas, ya que hay que colocar canciones en una línea de tiempo y quien no sitúa las de los ochenta clava las de anteayer. El Tonto del Pueblo trae pizarras y doscientas cuarenta preguntas, y está pensado para reírse de las respuestas de los demás más que para competir. Y el Glop Game es el que hay que elegir si la noche va en esa dirección, sin tablero ni reglas que aprender.
Para grupos pequeños o para dos, el Skull resuelve una partida entera de farol en quince minutos y el 7 Wonders Duel es de los pocos juegos serios que están diseñados para dos personas y no adaptados a la fuerza. Están todos en juegos de mesa.
Aquí es donde más fácil es pasarse, y la regla que lo evita es una: la broma tiene que sobrevivir al día siguiente. La taza de «finge que te ha encantado» cumple porque se adelanta a la reacción de quien la abre y luego sigue siendo una taza que se usa en febrero. El libro de curiosidades para el váter tiene el mismo mecanismo: el título hace el chiste y el contenido se acaba leyendo de verdad, una página cada vez. Y el saco de boxeo de escritorio mide treinta y siete centímetros y se pega a la mesa con ventosa, así que ocupa una esquina real de oficina y no es un llavero.
Lo que no cumple la regla es la broma con filo. Un comentario en un bar se olvida, un objeto se queda encima de una estantería recordándolo, y en un grupo de amigos eso se nota más de lo que parece cuando pasan los meses.
Grabar un nombre convierte cualquier objeto normal en uno que no existía antes, y eso es exactamente lo que la búsqueda está pidiendo sin saber decirlo. La jarra de cerveza con nombre y año es la más directa: medio litro de cristal grabado, con estuche, y sin cerveza dentro, porque el regalo es el objeto. La jarra de «maestro cervecero» es la versión con chiste incorporado.
El maletín con dos vinos y etiqueta personalizada es el que mejor entiende este terreno: dos tintos de la Ribera del Duero con cuatro accesorios, y unas etiquetas negras que llevan impreso el mensaje que se elija, sin coste aparte. La gracia es sabida y es real, que la botella con nombre propio se guarda bastante más tiempo del que dura el vino.
Y para salir de la mesa, la petaca personalizable con fotos e iconos y la esclava de acero grabada son las dos que menos riesgo tienen de acabar guardadas. El catálogo entero está en regalos personalizados.
Es un caso aparte y tiene página propia, porque cambia todo: el presupuesto sube, hay un grupo coordinándose y encima existe la posibilidad de que te toque ser padrino. La petaca grabada con la fecha y los nombres de los novios y los calcetines personalizados con el nombre y el papel de cada uno son los dos clásicos modernos del día, y funcionan porque salen en las fotos de la mañana. Todo lo demás está en regalos de boda para un amigo.
Cuando no hay ni afición clara ni tema, la salida es la herramienta pequeña que se lleva encima. La navaja multiusos con mosquetón de ZOOI y el bolígrafo multiherramienta con linterna son de esos objetos que nadie se compra solo y que acaban usándose cada semana. La mini consola arcade con doscientos cincuenta juegos funciona sin cuentas ni actualizaciones, que es medio regalo en sí mismo, y el kit de ahumador de whisky con antorcha es para el amigo que ya tiene las botellas y necesita algo nuevo que hacer con ellas.
Si prefieres que no ocupe sitio en ninguna casa, la cesta de aperitivo de Espinaler es un vermut de domingo entero dentro de una caja, con la botella, las cuatro latas y el frasco de la salsa de las patatas del bar. Se acaba, y ese es todo el argumento.
Falla la ropa, y aquí falla por un motivo distinto que en el resto de la web: no es la talla, es que una camiseta con una frase la elige uno para sí mismo o no se la pone. La broma que a ti te hace gracia en una pantalla no siempre sobrevive a que él tenga que salir a la calle con ella puesta.
Falla el regalo que exige una afición que no tiene. Comprar el objeto de la afición que crees que le gusta es el error clásico del amigo con buena intención, y se nota enseguida, porque un aficionado de verdad ya tiene ese objeto y uno mejor.
Y falla lo original por lo original. Es el mismo error de arriba visto desde el otro lado: si al describir el regalo hace falta explicar para qué sirve, lo más probable es que no se use nunca.
Escrito por el equipo de Regalando, que revisa cada regalo antes de incluirlo en la lista.
Algo que se use y que no parezca comprado con prisa. En orden de acierto: la cerveza que no se encuentra en el súper, un juego de mesa que le sirva a todo el grupo, un objeto normal con su nombre grabado o el cacharro pequeño que nadie se compra solo. Casi todo lo que aparece aquí entra en esas cuatro familias.
Ojo con esta palabra, porque es la que más veces acaba en un objeto raro que no se usa. Lo que suele funcionar es personalizar algo corriente, como una jarra grabada o una botella con etiqueta propia, en vez de buscar el objeto que nadie ha visto antes. Original no es sinónimo de extraño.
No hay costumbre fija, que es justamente la ventaja de este regalo frente al de la familia. Menos de 20 euros sirve para un detalle sin motivo y de 20 a 50 es la banda de un cumpleaños. Lo único que conviene mirar es lo que él te regaló a ti la última vez, para no dejarle en evidencia.
Es la fecha con más volumen de todas y admite subir de banda, porque no hay otros paquetes al lado con los que compararse. Ahí entran el material cervecero, el juego de mesa y lo personalizado. Lo tienes en regalos de cumpleaños para un amigo.
Entonces la respuesta cambia entera y para bien, porque con presupuesto conjunto entran las cosas que nadie compra solo: el dispensador de cerveza, el kit de ahumar o una experiencia. La regla del grupo es elegir algo que se use delante de todos, ya que la mitad del regalo es la escena en la que se estrena.
Lo consumible y lo personalizado, por este orden. Quien lo tiene todo tiene objetos, no tiene una caja de cervezas que no ha probado ni una jarra con su nombre. Y si comparte afición contigo, el accesorio de segundo nivel de esa afición, que es el que uno no se compra a sí mismo.
El criterio de fondo sí, que la broma dure y que el objeto se use, pero el catálogo cambia bastante y el margen de confianza también. Eso está en regalos para una amiga.
Ahí el sorteo pone el límite de gasto y eso simplifica el trabajo, que pasa a ser elegir bien dentro de la cifra en vez de decidir cuánto. Las reglas y las ideas por banda están en regalos de amigo invisible.
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