Seis cosas que decides antes de comprar
- Para quién es el aparato. Si lo usa la casa, es una compra del hogar con lazo. Si lo usa él, es un regalo.
- Aniversario o cumpleaños. El cumpleaños admite su afición. El aniversario pide algo que hable de los dos.
- Si ya lleva algo puesto. El reloj, la pulsera o la cadena se cambian por una mejor. La costumbre no se inaugura de regalo.
- Si dice que no quiere nada, traduce: no quiere más objetos en casa. Bebida, comida o un plan con fecha.
- Que no salga de una queja tuya. El neceser para que ordene y la agenda para que se organice se entienden perfectamente al abrirlos.
- La experiencia, con fecha puesta. Un bono sin reservar es una tarea pendiente y las tareas no se regalan.
La lista abre con dos aparatos de cocina, y hay un motivo
Los primeros puestos de aquí abajo son la parrilla eléctrica de Cecotec con piedra volcánica y la cafetera espresso manual de Cecotec. Están arriba porque son de lo más vendido del catálogo entero, no porque un electrodoméstico sea buen regalo de pareja por definición.
La diferencia es fácil de trazar y vale para toda la página: si el aparato es para la casa, es una compra del hogar con lazo, y la casa también es tuya. Si el aparato es para una afición suya, y cocina él, hace café él o se pasa media mañana con la parrilla los domingos, entonces sí habla de esa persona y no del salón. La misma parrilla puede ser el mejor regalo del año o el peor, y lo que lo decide es quién la va a usar.
Lo que se estrena la misma noche
Hay una familia de regalos que gana a todos los demás en la cena de cumpleaños: los que se abren y se usan ahí mismo. El kit de ahumador de whisky con antorcha es el ejemplo perfecto, porque monta un pequeño espectáculo delante de quien esté sentado a la mesa. Los vasos de whisky y la cesta de madera con doce cervezas La Sagra juegan lo mismo con menos aparato, y el pack de 12 cervezas alemanas con folleto de cata añade la parte de ir probando, que da conversación para varias semanas.
El consumible tiene además una ventaja que se nota mucho en una casa con años: se acaba. No hay que buscarle sitio ni justificar su presencia en una estantería.
Fotos, fechas y las cosas que no se pueden comprar hechas
Es la otra mitad de la respuesta a «lo tiene todo». El cojín personalizado con foto por las dos caras, el cuadro panorámico personalizado, la lámpara con vuestra foto ilustrada y el puzzle personalizado de 1000 piezas no existen hasta que alguien los encarga, así que no puede tenerlos ya.
En la misma línea, el álbum de aventuras para rellenar en pareja y el kit de escultura de manos entrelazadas tienen una particularidad: no se terminan el día que se regalan. Son regalos que os dan algo que hacer después, que es más raro y más difícil de conseguir que un objeto bonito.
El aniversario no admite el mismo regalo que el cumpleaños
El cumpleaños es suyo y puede ir de su afición: la parrilla, los vasos, los auriculares. El aniversario es de los dos y pide un objeto que hable de la pareja, que es una lista más corta. Ahí están las copas de vino personalizadas con el símbolo del infinito, el kit de vino personalizado con copas y caja de madera y, para los años con nombre, las tazas de bodas de plata o lo que hay en regalos de aniversario.
Si prefieres regalar un plan y no un objeto, la caja regalo de escapada de tres días por Europa es la forma de envolverlo. Con una condición: organízala tú. Un bono sin fecha ni reserva es una tarea pendiente, y las tareas pendientes no se regalan.
Si lo que buscas es justo su cumpleaños, la selección propia está en regalos de cumpleaños para tu esposo.
Tecnología del día a día, que es donde menos se mira
Es la familia con más margen de acierto y la que menos gente elige, porque suena a compra fría. La clave está en regalar la versión buena de algo que ya usa a diario: unos auriculares bluetooth con cancelación de ruido cambian un viaje de tren o una hora de gimnasio, y nadie los renueva mientras los viejos aguanten.
En la mesilla, el cargador plegable tres en uno para Apple recoge móvil, reloj y auriculares en un solo cacharro, y la estación de acoplamiento de madera con cajón es la versión bonita para quien vacía los bolsillos siempre en el mismo sitio. El altavoz bluetooth con soporte para el móvil acaba en la cocina o en la ducha, que es donde más se usa la música en cualquier casa.
Masaje y descanso, que es lo que pide la espalda
Suena a regalo de catálogo y sin embargo es de los que más se usan, porque casi nadie se compra uno para sí mismo. El masajeador cervical y de espalda con calor es el más agradecido de todos, ya que se pone encima de los hombros mientras se ve algo y no exige ni programa ni preparativos.
Si pasa muchas horas sentado, el cojín masajeador de asiento Snailax cubre la espalda entera desde su propia silla y el masajeador de pies con calor es el nicho que nadie mira y que más se agradece a partir de cierta edad. Para quien entrena, la pistola de masaje Beurer tiene sentido, y sólo para quien entrena. Y en el sofá, la manta eléctrica con apagado automático es el regalo de invierno que se enchufa el mismo día.
Vino, si lo suyo no es la cerveza
Cambia el registro entero y admite la parte personalizada mejor que ningún otro consumible. El maletín con dos vinos y etiqueta personalizada lleva impreso el mensaje que elijas, y la gracia conocida es que la botella con nombre propio se guarda bastante más de lo que dura el vino.
Para el que ya tiene bodega, el material: la caja de bambú con set de sumiller y la caja de madera con grabado láser son el envoltorio que convierte una botella normal en un regalo, y la botella personalizada con dedicatoria resuelve el aniversario sin ceremonia. Está todo en regalos de vino.
Barbacoa y domingos de cocinar sin prisa
Si él es el que se pone al fuego, este es su terreno y no el de la casa. El delantal de barbacoa con siete bolsillos y hueco para la cerveza es el regalo con más gracia de esta página y se usa cada vez que hay gente en casa, y el delantal del maestro del grill es la versión sencilla.
En cerveza, la caja de doce botellines personalizada junta las dos ideas de esta página, lo que se acaba y lo que lleva su nombre, y la jarra grabada con el nombre y el año se queda cuando la caja ya no está.
Afeitado, colonia y barba
Es terreno delicado por un motivo: si la eliges tú, estás opinando sobre cómo huele. Funciona cuando repites lo que ya usa, y ahí el clásico es la loción after shave Tabac Original, que se reconoce por el frasco desde la puerta del baño.
Con barba el acierto es más fácil, porque el material se gasta: un kit de cuidado de barba de nueve piezas trae aceite, bálsamo, cepillo y tijeras, y se acaba usando entero. Y si te decides por una colonia nueva, la CK Be es de las pocas que funcionan como regalo a ciegas, porque es unisex y ligera.
Joyería de hombre, que es más estrecha pero existe
Casi nadie mira aquí y es un error, porque un hombre que lleva algo puesto lo lleva todos los días. El terreno es acero, cuero y cobre antes que plata brillante: la esclava personalizada de acero, el collar con barra grabada, la pulsera de cobre puro hecha a mano y, si el cumpleaños es de los redondos, el brazalete de cuero.
La regla para no fallar es la de siempre y no ha cambiado: si no lleva nada puesto desde que lo conoces, no vas a inaugurar la costumbre tú. Y si lleva algo, fíjate en el metal antes de elegir.
Cómo montar la caja del que dice que no quiere nada
Con alguien que ha dicho «no me compres nada», la caja es la mejor jugada que hay, porque respeta lo que ha pedido, ningún objeto grande y ninguna ceremonia, y aun así hay algo que abrir. Se compra una caja de cartón rígido con tapa, vacía, y se llena con tres detalles de los que están por debajo de veinte euros en esta misma lista.
El reparto: algo que se acabe, algo que use a diario y algo que sólo tenga sentido para vosotros dos. Para lo primero, cerveza o café de los que hay aquí abajo. Para lo segundo, lo que ya lleve puesto en versión mejor: el collar de cadena maciza de acero o el brazalete de cuero. Y para lo tercero, el cojín con vuestra foto por las dos caras o la taza «Te quiero infinito», que es lo que hace que la caja no sea un lote de productos sino algo que le has montado tú.
Si dentro va bebida, va tumbada y abajo, con papel arrugado entre las botellas: es lo primero que se rompe y lo único que puede estropear el resto del contenido. Y conviene no pasarse de piezas: cuatro detalles bien elegidos son una caja, ocho son un cajón desordenado y obligan a la persona a fingir sorpresa siete veces seguidas.
La tarjeta, escrita a mano y encima de todo. En un regalo que se ha decidido «no hacer», es la pieza que explica por qué lo has hecho igualmente.
Qué falla casi siempre
Falla la ropa, y con los años falla más, no menos: quien lleva cuarenta años vistiéndose solo tiene un criterio hecho y lo tuyo va a ser una corrección.
Falla el regalo que sale de una queja tuya. El neceser para que ordene sus cosas, la agenda para que se organice, el aparato para que haga deporte. Se abre delante de gente y se entiende perfectamente lo que dice, y no dice «te quiero».
Y falla el bono de experiencia sin fecha. Es el regalo con más devoluciones encubiertas que existe: no se devuelve, simplemente caduca en un cajón.
Escrito por el equipo de Regalando, que revisa cada regalo antes de incluirlo en la lista.