Regalos para unas bodas de plata, con veinticinco años por delante

Las bodas de plata se parecen poco a las de oro, aunque las dos lleven número. A los veinticinco años la pareja tiene cincuenta y tantos, trabaja, viaja y usa las cosas. Aquí el regalo conmemorativo no tiene por qué quedarse en la vitrina: puede salir a la mesa el domingo.

Colgante de plata de ley con circonitas en forma de nudo, sobre una tarjeta con la dedicatoria Para la mujer de mi vida

Collar de plata con nudo de amor

Un nudo, en joyería, casi siempre quiere decir lo mismo: dos hilos que ya no se sueltan. Este lo hace en plata de ley, cuajado de circonitas pequeñas.

Sofia Ferrer

Pareja de tazas de bodas de plata con sus tapas y cucharillas

Tazas de Bodas de Plata para el 25 Aniversario

Son dos tazas que no son iguales: van coordinadas, una para cada uno, con el diseño complementario que hace que solo tengan sentido juntas encima de la misma mesa de desayuno.

ALBISS

Dos copas de champán de cristal de Bohemia con detalle plateado de 25 aniversario

Copas de Champán Personalizadas para Bodas de Plata

Veinticinco años de casados se brindan una vez, y estas copas están hechas para esa foto: cristal de Bohemia, detalle plateado y los nombres grabados por láser en el propio vidrio.

Joyería El Faro

Árbol de la vida de metal sobre base de mármol negro

Árbol de la Vida Grabado para el 25 Aniversario

La base es de mármol Negro Zimbabwe, que lleva cuarzo dentro y por eso suelta destellos cuando le da la luz de lado. Pesa un kilo: no es un adorno que cambie de sitio cada dos por tres.

Joyería El Faro

Pack de dos tazas para 25 aniversario de boda

Tazas para 25 Aniversario, Bodas de Plata

Veinticinco años de casados tienen su propia categoría, bodas de plata, y aquí el formato no es la placa ni la copa, sino algo que se usa cada mañana: dos tazas para desayunar juntos.

YIKILYLIFE

Escultura de resina de una pareja abrazada, pintada a mano

Figura de Pareja Abrazada

No lleva ningún número ni ninguna fecha, y por eso sirve para más cosas que las figuras de aniversario al uso: un compromiso, una pedida, un primer año juntos o el aniversario que sea.

NANAOUS

Figura plateada de una pareja sentada para bodas de plata

Figura de Novios Sentados para Bodas de Plata

La pareja aparece sentada, no de pie en la pose rígida de las figuras de tarta de toda la vida, y esa postura es la que la salva de parecer un muñeco de pastel de boda de los años noventa.

Mopec

Reproducción de periódico histórico del día de la boda

Periódico Histórico del Día de la Boda

En vez de un objeto grabado con nombres, este regalo tira de otro recurso: reproduce el periódico real del día exacto de la boda, con las noticias, los anuncios y hasta los precios de entonces.

Esa es la diferencia práctica, y la que más se falla. Un regalo de bodas de plata pensado como si fueran las de oro sale demasiado solemne para gente que todavía tiene medio matrimonio por delante.

Conmemorativo, pero de usar

La combinación que mejor funciona es un objeto corriente con el veinticinco encima: unas copas de champán o unas tazas grabadas, un marco de madera con la fecha, un árbol de la vida con los nombres. Se usan, se ven y no obligan a hacerles un hueco ceremonial.

Y hay un argumento que sólo vale en esta fecha: la plata de verdad. Es el único aniversario donde el material y el nombre coinciden, así que un colgante o una pulsera de plata se explica solo, sin tener que grabar nada si no quieres.

Quién regala qué

  • Los hijos. A esta altura ya suelen tener sueldo, y es la primera vez que pueden pagar algo bueno para sus padres. Lo conmemorativo con nombres es lo que se guarda; una escapada para los dos es lo que se recuerda.
  • Los amigos. Aquí el registro es más ligero y cabe el humor, que en las bodas de oro no cabe. Un detalle con la fecha, algo para la mesa, algo que se abra delante de todos y haga gracia sin dejar a nadie en evidencia.
  • La propia pareja. Veinticinco años es de las pocas fechas en que regalarse algo entre los dos —un viaje, una joya— no queda raro, porque hay algo que celebrar de verdad.

Veinticinco años y cincuenta no se regalan igual

Vale la pena tenerlo claro antes de comprar, porque las dos cifras se mezclan al buscar y los regalos no son intercambiables:

A los 25 A los 50
Lo que se agradece Algo de uso con la fecha Algo que recupere el pasado
El tono Admite humor Conmemorativo, sin bromas
Quién lo compra Hijos jóvenes, amigos Hijos y nietos, en grupo

Si la cifra no es ninguna de las dos, la página que toca es la de regalos de aniversario, donde están las sueltas.

Antes de encargar nada grabado

Confirma la fecha exacta y cómo se escriben los dos nombres. Y cuenta el plazo: entre la personalización y el envío se van entre tres y siete días laborables según el vendedor, más si es temporada de bodas. Con la comida a menos de una semana, lo grabado deja de ser una opción.

Preguntas frecuentes

¿Qué se regala en unas bodas de plata?

Algo con la fecha o los nombres que además se use: copas, tazas, un marco, una joya de plata. A los veinticinco años la pareja todavía tiene mucha vida por delante y el regalo puramente decorativo se disfruta menos que el que sale a la mesa.

¿Qué le regalan los hijos a sus padres por las bodas de plata?

Suele repartirse en dos: algo conmemorativo que se quede en casa y una escapada o una comida que se recuerde. Si sois varios hermanos, juntarse para una sola cosa evita el montón de detalles pequeños que nadie sabe dónde poner.

¿Es obligatorio que sea de plata?

No, pero ayuda. Es el único aniversario cuyo nombre coincide con un material que se puede comprar, y eso hace que una joya de plata se entienda sin explicación. El resto de objetos funcionan igual de bien si llevan el veinticinco encima.

¿Qué se regala si vas de invitado y no eres de la familia?

Algo pequeño y con la fecha, sin competir con lo que traigan los hijos. En bodas de plata el ambiente es más distendido que en las de oro, así que un detalle con gracia encaja bien siempre que no deje a nadie en evidencia.

¿Cuánto hay que gastarse?

Depende del vínculo más que de la fecha: los hijos suelen ir a algo importante y los amigos a un detalle. Lo que no compensa nunca es estirar el presupuesto para un objeto que no lleve nada escrito, porque es justo lo que se olvida antes.