
Umatoll Correpasillos de Bebé sin Pedales
Una bici de equilibrio de cuatro ruedas para el tramo de los doce a los veinticuatro meses. Pesa kilo y medio y se monta en dos o tres minutos, sin herramientas.
Umatoll
Mostrando 48 de 120 artículos

Una bici de equilibrio de cuatro ruedas para el tramo de los doce a los veinticuatro meses. Pesa kilo y medio y se monta en dos o tres minutos, sin herramientas.
Umatoll

Cien páginas de papel grueso para ir guardando desde el diario de embarazo hasta el quinto cumpleaños, con espacio para la foto de portada y un kit de tinta no tóxica para las huellas de manos y pies.
RIVERMUM

Un libro de tela que se despliega en triángulo delante del bebé cuando está boca abajo: espejo en el centro, dos mordedores colgando y papel que cruje entre las telas.
URMYWO

Un marco de madera blanca con tres huecos: la huella del pie o de la mano marcada en arcilla, y dos fotos.
PewinGo

Una alfombra con dos arcos cruzados, siete juguetes colgantes que se quitan y se ponen, y un piano de teclas de colores a los pies que responde a las patadas.
Baby Einstein

Treinta cartulinas impresas por las dos caras, sesenta motivos en total, para la foto mensual del bebé. Miden 15 por 10 centímetros y vienen en un saquito de tela.
Contraxt

Un triciclo correpasillos sin pedales, de Umatoll, con cesta y asiento ajustable, pensado para niños de entre uno y dos años.
Umatoll

Un álbum de tapa dura con cincuenta páginas para rellenar: el embarazo, el nacimiento, el árbol familiar, los primeros dientes, cada cumpleaños hasta los cinco años.
HuBorns

Una toalla de baño con capucha en forma de animal, de la marca HAGOT, pensada para bebés de 0 a 3 años y lavable a máquina.
HAGOT

Manta minky de ochenta por cien centímetros y doudou con forma de oso de veinticinco por veinticinco, los dos bordados con el nombre del bebé, en beige.
Mibebestore

Un neceser de tela acolchada con cuatro productos de aseo en formato de viaje. Cierra con cremallera y cabe en el bolso del carrito.
Suavinex

Manta de ciento diez por ochenta centímetros con el nombre del bebé bordado, más un doudou de veinticinco por veinticinco con la cabecita tejida a crochet a mano, pieza a pieza.
SticTag

Desde el embarazo hasta los cinco años, con apartados dedicados a la familia, los primeros pasos y los logros de cada etapa, en tapa dura y papel grueso pensado para durar.
HuBorns

Un conjunto de tres piezas para bebé de Levi's, con el logo batwing de toda la vida en el pecho.
Levi's

Dos álbumes en el mismo paquete, cada uno con veintiséis bolsillos, cincuenta y dos fotos entre los dos.
Vienrose

Una manta pensada para el cochecito o el capazo, con el nombre del bebé bordado a mano en una esquina.
variouss

Un formato pequeño, 10x15 cm, con capacidad para dieciocho fotos y una hoja de treinta y seis pegatinas incluida.
FINTIE

Tres piezas en una caja que ya viene presentable: un sonajero de koala, una mantita de apego y un mordedor de madera. El fabricante lo da por apto desde el nacimiento.
Nuby

Cincuenta páginas sin ácido para hasta doscientas fotos de 15x10 cm, con una cubierta elegante de lunares blancos y negros que se aleja del estilo más infantil de otros álbumes.
Pearhead

Una manta de tejido de topitos, de esas mullidas y con relieve, con el nombre del bebé bordado a máquina en un lateral y 80 x 110 centímetros de superficie.

Cien páginas repartidas en cincuenta hojas, con hueco para tres fotos horizontales de 10x15 cm en cada una: trescientas fotos en total, muchas más de las que suele pedir un álbum de bebé al uso.
Lanpn

Dos pares de calcetines de algodón para recién nacido, uno con «papá» bordado y otro con «mamá», con suela antideslizante para cuando el bebé empieza a gatear o a dar los primeros pasos apoyado.
QZOSZ

Diez fundas plastificadas de 10x15 cm sobre pana ultra suave, con el diseño de Berlingos, el koala más conocido de la colección Déglingos.
Les Déglingos

Manta de setenta y cinco por cien centímetros con el nombre bordado a mano en un taller de España, más un doudou con forma de conejo en algodón cien por cien.
Dalvitas

Cincuenta páginas en blanco con papel cristal de protección, en un formato clásico de 28 x 30,5 cm pensado para pegar las fotos como se hacía antes de que todo fuera digital.
walther design

Un pack de canastilla con manta y doudou a juego, ambos en 100% algodón y bordados con el nombre del bebé, de la marca Dalvitas.
Dalvitas

Diez bolsillos de plástico resistente para fotos, combinados con páginas de texturas variadas que invitan al bebé a explorar con las manos mientras mira las caras de la familia.
LILLIPUTIENS

Un body de algodón para recién nacido con el nombre del bebé o la frase que elijas impresos, en tallas de 0 a 24 meses.
latostadora

Treinta y tres hojas, sesenta y seis páginas, con ilustraciones propias de koalas en tonos suaves y un mensaje inicial ya escrito para dar la bienvenida al bebé.
Albi Moon

Un anillo de madera de haya para agarrar, con la forma de un zorro tejida a ganchillo alrededor y un cascabel dentro que suena al agitarlo.
Offcup

Un álbum de fotos en español, de PROENMU, pensado para recoger el primer año del bebé, con lápiz metálico, caja regalo con cierre magnético y pegatinas incluidas.
PROENMU

Un body de algodón de recién nacido con el mensaje impreso, doblado dentro de una caja. Es la manera clásica de decírselo al padre y sigue funcionando.
KU

Ciento cincuenta y cuatro páginas guiadas que van del árbol genealógico hasta el quinto cumpleaños, sin tener que decidir qué anotar en cada etapa.
Lanpn

Una manta de bebé tejida en punto de algodón, descrita por Giftailor como suave, ligera y transpirable, con el nombre bordado y pensada para cuna, cochecito o arrullo.
Giftailor

Diecisiete fotos de 10x15 cm, tarjetas con nombre para identificar a cada familiar y un espejo de seguridad integrado para que el bebé también se reconozca a sí mismo, no solo a los demás.
Boczif

Una manta envolvente de bebé de 0,80 por 1,10 metros, de Danielstore, descrita como apta para todas las estaciones del año y con el nombre bordado.
Danielstore

Diez fundas plastificadas de 10x15 cm sobre una base de pana ultra suave con el diseño de Astros, el búho de la colección Déglingos.
Les Déglingos

Una manta de bebé de 80 por 100 centímetros, en 100% algodón, con el nombre bordado, de la marca Stepdiy.
Stepdiy

La gracia de este álbum de HABA está en que se puede rediseñar una y otra vez.
HABA

Los primeros días de un bebé generan un puñado de objetos diminutos que nadie sabe dónde guardar: la pulsera del hospital, la ecografía, el mechón de la primera vez que le cortan el pelo. Se acaban perdiendo en un cajón, y este marco existe para que no pase eso.
RJ All with love

Dos piezas de temática marina en una caja con ventana: un sonajero con forma de ballena y un doudou rematado con una estrella de mar, en tejido suave y con estampado a juego.
Miniland

Un muñeco doudou con forma de atrapasueños, de Danielstore, personalizado con el nombre del bebé bordado y descrito por el fabricante como manta de seguridad para bebés.
Danielstore

Doscientas fotos de 10x15 cm en un único álbum de tapa dura, con zonas pensadas tanto para pegar imágenes como para escribir mensajes, fechas y momentos que la foto por sí sola no cuenta.

Una mochila de cuerdas en tela, de 34 por 42 centímetros, personalizada con el nombre y un diseño de dinosaurio, de la marca Gifters.
Gifters

A diferencia de un álbum genérico, este se personaliza con el nombre del bebé en acrílico y un texto adicional a elegir.

Una lámina de 30 por 21 centímetros con el nombre del bebé y su significado impreso, pensada como decoración infantil personalizada.

Una preciosa manta de ganchillo hecha a mano que abriga con mimo los primeros meses del bebé y decora cualquier rincón con estilo artesanal.
CraftCreationsbyRose

Un rompecabezas de madera personalizado con el nombre del bebé, de VICVIK, pensado para niños de entre uno y tres años.
VICVIK
Regalar a un recién nacido tiene una trampa que casi nadie ve a tiempo: el regalo no es para él. Un bebé de tres semanas no distingue un peluche de una manopla, así que quien va a usar de verdad lo que lleves son sus padres, y ellos están agotados y con el salón lleno de cajas.
Seis preguntas que ordenan la compra antes de mirar ninguna tienda:
Es lo primero que se le ocurre a todo el mundo, y por eso llega por triplicado. Una casa con un recién nacido suele acumular más bodies de cero a tres meses de los que le va a dar tiempo a estrenar, porque el bebé crece antes que el armario. Si vas a regalar ropa, salta a la talla de seis o nueve meses: llegará cuando ya no quede nada.
Hay dos maneras de que la ropa no caiga en ese montón. Una es que sea de una marca que esa casa no se compraría sola, como el conjunto de tres piezas de Levi's. La otra es que lleve algo escrito, como el body personalizado, que ya no es ropa sino recuerdo. Y para cuando empieza a moverse por casa, los calcetines antideslizantes son de esas cosas que se necesitan y nunca se compran a tiempo.
La otra saturación es el peluche. Se regalan a pares y acaban en una bolsa en lo alto del armario, esperando a un niño que ya tendrá cuatro años cuando le interesen.
Hay una categoría de regalo que casi nunca llega repetida, y es la que se personaliza. Ahí entra la manta con el nombre bordado en punto de algodón, con un tejido algo más grueso que el de tela lisa y un aire más artesanal que el resto de mantas que suelen llegar a esa casa. Y entra también la Mini Lámpara Quitamiedos de WONDEE, una estrella de madera con luz LED tenue detrás y las letras del nombre montadas a mano en la cara frontal, pensada para dejar ver la habitación sin despertar a nadie. El nombre hace además otra cosa útil: convierte un objeto corriente en el objeto que se guarda, y es la diferencia entre durar seis meses y durar veinte años.
En mantas hay tres formatos que resuelven cosas distintas. La envolvente para los primeros días sirve para el capazo y para la silla. La de ochenta por cien centímetros ya es de cuna y aguanta el primer año entero. Y la de acrílico hipoalergénico es la que se lleva a casa de los abuelos y se lava cada semana. Si prefieres algo que se cuelgue en la pared en vez de ocupar suelo, ahí está la lámina de madera con los datos del nacimiento, que viene con un soporte en forma de nube pensado justo para guardar la pulsera del hospital, ese primer recuerdo físico que si no acaba perdido en un cajón. La lámina con el nombre y su significado traslada el foco del parto al propio nombre, así que sirve mejor como decoración fija de la habitación que como recuerdo de un día concreto. Y el set de tres láminas con la jirafa cubre de una vez una pared entera, sin tener que combinar láminas sueltas compradas por separado.
En la misma línea está el Libro de Recuerdos de HuBorns, un álbum de tapa dura con cincuenta páginas guiadas que no se rellenan el día que lo abren, sino a lo largo de los cinco años siguientes, del embarazo al árbol familiar. Y están las Tarjetas de Cumplemés de CONTRAXT, treinta cartulinas con los doce meses numerados por un lado y los hitos sueltos por el otro, que reducen a diez segundos con el móvil la foto mensual que, si no, acaba improvisada con un folio y un rotulador.
Esta es la parte que más se falla, y la que más fácil tiene acertar si preguntas la edad exacta antes de comprar.
De cero a tres meses el bebé apenas ve a medio metro y se pasa el día durmiendo, comiendo y en el baño. Todo lo que sirve ahí es en realidad para los padres, empezando por la capa de baño con peine y cepillo, con un rizo de cuatrocientos gramos por metro cuadrado que seca de verdad en vez de repartir el agua. La toalla con capucha de animales cubre lo mismo desde el primer baño sin esperar a ninguna fecha señalada, así que se lava a máquina y entra en la rutina diaria desde el primer día. Y el neceser de cosmética de Suavinex, con gel-champú, loción, crema del pañal y colonia en formato de viaje, es la apuesta de quien no quiere jugársela ni con la talla ni con los gustos de los padres.
De tres a seis empieza a agarrar cosas y a llevárselas a la boca, así que gana lo que tiene texturas y ruido. El libro sensorial de tela con espejo y mordedores es el regalo típico de esa franja, con páginas en blanco y negro de alto contraste por un lado, que es lo primero que distingue un recién nacido, y en color por el otro para cuando la vista ya da para más. El gimnasio de actividades 4 en 1 es el que más meses cubre de todos, porque sus cuatro modos y sus siete juguetes colgantes lo estiran desde los primeros meses tumbado bajo el arco hasta bien entrado el año de edad.
De seis a doce llegan los sólidos y el gateo. Ahí encaja la vajilla de silicona de doce piezas, con un plato de ventosa que aguanta el tirón de un bebé decidido a comer solo, algo que nadie compra a tiempo porque hasta ese momento no hace ninguna falta. Y llega en el momento justo la granja de peluche con animales sonoros, en la etapa en la que el bebé ya se sienta, todavía no anda y empieza a responder de verdad a lo que le pones delante.
Cuando el bebé cumple un año cambia todo: ya se mueve, ya elige, y el regalo deja de ser para los padres. También cambia el escenario, porque hay fiesta, hay más gente regalando y lo que traes se abre delante de todos.
Lo que mejor funciona a esa edad es lo que empuja a moverse. El correpasillos sin pedales de Umatoll, con cuadro de aluminio y sillín regulable en tres alturas, es el regalo grande que suele traer la familia cercana a esa fiesta, y con ruedas de EVA que no marcan el suelo aguanta el uso de dos años seguidos. La versión en triciclo, también sin pedales, deja la silueta de bicicleta por tres ruedas y una cesta delantera, con el mismo asiento ajustable pero pensada para el tramo algo más corto entre el año y los dos. En la franja de los detalles, el puzzle de madera con su nombre es de hecho el más económico de todo este repaso, y aquí el niño interactúa con la pieza en vez de solo tenerla de decoración. La taza infantil de plástico personalizada suma otro detalle que sí se usa cada día en la mesa de casa, más resistente que el cristal o la cerámica para las caídas que vienen con la edad.
Si te suena la palabra montessori y no sabes qué implica, en la práctica se traduce en juguetes sin luces ni pilas, de madera o tela, que el niño usa como quiera en vez de apretar un botón para que pase algo. La cesta de los tesoros que se busca tanto es exactamente eso, una cesta baja con objetos cotidianos de materiales distintos, y se monta en casa sin comprarla hecha. El libro sensorial y el correpasillos encajan en esa idea, el juguete que canta el abecedario no.
Y para la noche de esa edad, el proyector de estrellas con forma de carrusel es el que más se agradece en casa, porque el fabricante le pone temporizador y se apaga solo cuando el niño ya está dormido.
La cesta es lo que se compra cuando el regalo lo firman cinco personas, la oficina o una familia entera. Tiene dos ventajas reales: reparte el gasto y llega presentada, que en un regalo de nacimiento cuenta más de lo que parece.
La cesta personalizada Mi Jirafa es la opción de quien no quiere pensar más: manta, peluche, gasa bordada, pastel de pañales y cepillo y peine grabados, todo envuelto de fábrica y con el nombre puesto en dos de las seis piezas. La canastilla de Mababy juega la misma partida con un conejito de peluche en vez de la jirafa, y suma los discos de madera para fotografiar cada cumplemés que la otra no trae. En formato más contenido está el set de seis piezas para recién nacido, en beige unisex y con una tarjeta de madera para anotar el peso, la fecha y la altura, así que evita la pregunta incómoda de comprar antes de saber el sexo. El Set Animal Adventures de Nuby reúne un sonajero de koala, una mantita y un mordedor que no exigen esperar a que el bebé crezca para empezar a usarse. Y el pack de doudou y sonajero de Miniland, de temática marina, apuesta todo al doudou, la pieza que con suerte acaba siendo el objeto de apego que el bebé no suelta para dormir. Y a medio camino entre la cesta y el regalo personalizado está la manta bordada que viene en cesta con doudou y placas.
Si prefieres montarla en casa, que es lo que hace mucha gente, la regla es sencilla: una pieza grande que se vea nada más abrir, tres o cuatro consumibles que se gasten en un mes y algo con el nombre. La cesta de pañales entra en esa categoría y tiene una pega que conviene saber, y es que la talla recién nacido dura tres semanas. Si la montas tú, pon talla uno o dos.
Si quieres acertar de verdad, mira lo que la casa va a gastar sí o sí. El baño y la comida son gasto seguro durante todo el primer año, y ahí ningún regalo sobra.
La vajilla de silicona juega a otro plazo: no sirve todavía, pero llega el día en que empiezan los sólidos y nadie ha pensado en comprarla. Para cuando el bebé empieza la guardería, el saco de cuerdas personalizado con su nombre resuelve la primera pregunta que hace el centro, que es cómo distinguir las cosas de cada niño.
Hay un regalo útil más que nadie pone en la lista y todos los padres recuerdan: comida hecha. No se compra, se lleva en un táper.
De todos los peluches que llegan a esa casa, el único que acaba importando es el que el bebé elige para dormir, y esa elección no la controla nadie. Lo que sí se puede hacer es dar buenas opciones desde el principio.
El doudou atrapasueños personalizado tiene el tamaño y el tacto de lo que se acaba convirtiendo en el objeto de apego, con la ventaja de que lleva el nombre y no se confunde en la guardería. El pack de Miniland junta doudou y sonajero, que son las dos cosas que de verdad se usan los primeros meses. Y para la habitación, la lámpara quitamiedos personalizada cubre la etapa en la que apagar la luz del todo deja de ser una opción.
Es la primera pregunta que hace todo el mundo y la que menos decide. A esta edad no hay gustos que respetar, y lo único que cambia de verdad es el color que eligen los padres para la habitación, que no siempre coincide con el que esperas.
Cuando el regalo lleva el nombre bordado o impreso, la pregunta desaparece sola. La manta de ochenta por cien centímetros en cien por cien algodón sirve igual de baby shower que de primera Navidad, con o sin saber todavía si es niño o niña. Y la lámina con el nombre y su significado vale igual en cualquier casa en cuanto el nombre está decidido, aunque el parto todavía no haya llegado. Si aún no ha nacido y no se sabe el sexo, tira de nombre cuando ya esté decidido, o de algo neutro de baño o de comida, que nunca se queda descolocado.
Falla comprar por lo bonito que queda en la foto del paquete. El lazo enorme y la caja de seda son para el momento de entregarlo, y ese momento dura menos que el tiempo que tardan los padres en buscar dónde meter la caja.
Falla también el regalo que da trabajo: lo que hay que montar, lo que ocupa medio salón o lo que exige lavarse a mano. Una casa con un recién nacido no tiene ni un minuto sobrante, y el regalo que pide mantenimiento se percibe como una tarea más por mucho que valga.
Y falla, sobre todo, presentarse sin avisar. El mejor regalo del primer mes no se compra: es irse a los veinte minutos.
El nacimiento arrastra otras tres compras que se confunden entre sí y no son la misma. Al bebé se le regala lo de esta página. A la ceremonia se llega con otro tipo de objeto, más de guardar que de usar. Ahí está la página de regalos de bautizo, con lo que suele pedirse para la ceremonia. Dentro de ella destaca el kit de bautizo personalizado con vela, pañuelo y concha, hecho en talleres españoles con lino natural y cera de origen local, con el paño bordado a mano así que cada kit sale distinto.
A los padres, que son quienes de verdad han hecho el trabajo, les encajan las cosas de padres primerizos, del álbum del primer año al marco de huellas. Y si quien estrena papel son los abuelos, hay una lista propia en regalos para abuelos primerizos, que es la compra que más se agradece cuando el nieto es el primero.
Escrito por el equipo de Regalando, que revisa cada regalo antes de incluirlo en la lista.
Lo que la casa va a usar de todas formas, baño, comida, rutina, o algo personalizado con su nombre, que es lo único que seguro no le han regalado ya. La ropa de primera talla es lo que más se repite y lo que menos se estrena.
Algo que le empuje a moverse o algo que ya pueda usar solo. El correpasillos sin pedales es el regalo grande de esa fecha, y en la franja de los detalles funcionan el puzzle de madera con su nombre y la vajilla de silicona, que a esa edad ya se usa a diario.
Ahí manda la boca y las manos. Todo lo que tiene texturas, ruido o espejo funciona, empezando por el libro sensorial de tela. Es también la edad en la que empiezan los sólidos, así que un juego de vajilla infantil llega justo a tiempo en vez de guardarse meses.
Depende del vínculo. Un detalle de compañeros de trabajo o de amigos se mueve en la franja de 20 a 50 euros. El regalo de los abuelos o de la familia cercana sube y suele ser el mueble, el gimnasio de actividades o el correpasillos.
Una pieza grande que se vea al abrir, tres o cuatro consumibles que se gasten pronto y algo con el nombre bordado. Si la montas con pañales, pon talla uno o dos y no recién nacido, que dura tres semanas. La alternativa hecha y presentada es la cesta personalizada.
Es de lo más agradecido. Los regalos se amontonan las dos primeras semanas y luego no vuelve a llegar nada, así que lo que sirve a partir de los seis meses cae cuando ya no hay competencia. La vajilla de silicona y el correpasillos son ejemplos claros.
Comida hecha. Suena poco festivo y es lo que más se recuerda. Si prefieres un objeto, las ideas pensadas para ellos están en regalos para padres primerizos, y las de la generación de arriba en regalos para abuelos primerizos.
Los personalizados sí, y son de hecho el regalo típico de esa fecha. Lo que cambia es el tono: en la página de regalos de bautizo están los que encajan con la ceremonia, que suelen ser objetos para guardar más que para usar.
Pregunta. La costumbre de que el regalo sea sorpresa no aplica aquí: los padres llevan semanas recibiendo cosas y agradecen que alguien les consulte antes de añadir la cuarta manta. Si no quieres preguntar, tira de personalizado, que es la apuesta más segura contra el duplicado.
Otros destinatarios
Añade la ocasión, una afición o un presupuesto y filtramos el catálogo entero para ti.