
Taza de Amigo Invisible «¿Quién es tu amigo invisible? Po yo»
Es la taza que se explica sola en el momento en que se abre: en el corro del sorteo, cuando todos miran a ver quién le ha tocado a quién. Fuera de ahí, el chiste pierde casi todo.
MardeTé
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Es la taza que se explica sola en el momento en que se abre: en el corro del sorteo, cuando todos miran a ver quién le ha tocado a quién. Fuera de ahí, el chiste pierde casi todo.
MardeTé

Un libro con el amigo invisible como excusa, título incluido, pensado para esa persona del grupo que siempre prefiere leer a recibir otro objeto decorativo más que acaba en un cajón.

Un cuaderno pensado desde el título para el momento concreto del amigo invisible, con un enfoque de broma que funciona tanto en un grupo de adultos como de adolescentes que no se toman el sorteo demasiado en serio.

Un cofre hecho a medida del sorteo de la oficina: cuesta lo que suele costar el tope del amigo invisible y lleva dentro una actividad a elegir entre más de mil, para una o dos personas.
Wonderbox

Un bote con el mensaje "amigo invisible, no sabía qué huevos regalar" ya impreso, que convierte en broma explícita precisamente el problema que tiene quien lo compra: no saber qué regalar a alguien del sorteo.
Antracita

En la lista de Reyes de un adulto casi nunca hay nada relacionado con la casa nueva, aunque sea justo lo que más ha cambiado ese año. Este llavero cubre ese hueco por un precio de amigo invisible.
Twidels

Todo el mundo que ha hecho un amigo invisible sabe el momento exacto que describe esta taza: el de abrir el papel, ver lo que te ha tocado y poner la cara de "es justo lo que quería" mientras por dentro piensas otra cosa. MUGFFINS lo ha convertido en el mensaje perfecto para regalar en ese mismo sorteo.
MUGFFINS

Es una cadena cubana de acero inoxidable sin colgante añadido, pensada para llevarse sola, y viene presentada sobre una tarjeta con un mensaje de dedicatoria que ya funciona como envoltorio de regalo.
SOFIA FERRER

Calcetines con diseños originales pensados para mujer, en la línea de regalo seguro y sin complicación que casi nunca falla en un sorteo de amigo invisible, cuando no se conoce demasiado los gustos concretos de quien lo recibe.
VERADGROUP

Sin tablero, sin fichas que mover: solo un mazo de cartas con retos que se van sacando por turnos, pensado para una mesa con varios amigos y una noche por delante.
Glop

De lejos parecen un aro liso y ya está. Hay que acercarse para notar que en realidad es una fila de bolitas diminutas, no un alambre continuo.
Singularu

Cada carta esconde un código que se escanea con el móvil y suena una canción: hay que adivinar en qué año salió y colocarla en su sitio en una línea de tiempo.
Hitster

Regalar perfume tiene un problema evidente: hay que acertar con un olor que va a llevar otra persona. Un estuche de miniaturas lo esquiva por completo, porque el que decide es quien lo recibe.
Guess

Dos equipos, veinticinco palabras y un jefe de espías por bando dando pistas para que su equipo adivine cuáles son las suyas sin tocar las del rival ni, sobre todo, la del asesino.
Devir

Salió en 1994, se anunciaba con gente andrógina en blanco y negro y ha vendido tanto que hay generaciones enteras que reconocen el frasco antes que la marca.
Calvin Klein

Dentro de esta caja premium hay un frasco de cristal con tapón de corcho, y enrollada en su interior, una pulsera de dos hebras bañada en plata con abalorios de bola y pequeños tréboles.
Momentum

Cincuenta librillos de filtros de cartón, marca RAW, para quien lía sus propios cigarrillos habitualmente. No es un regalo vistoso, pero es de los que se agradecen de verdad: reponer filtros es de esas compras que se posponen hasta que se acaban en el peor momento.
RAW

Nada de pantallas táctiles ni programas que nunca se llegan a usar: seis niveles de potencia con botones físicos, temporizador de hasta treinta minutos y descongelación. Lo justo para lo que de verdad se usa a diario.
Orbegozo

Es la versión en cartas del stop de toda la vida: hay que rellenar categorías con la letra que toque, contra reloj, antes de que alguien grite alto. Sin tablero, cabe en una mochila y sale bien de viaje.
Crack List

Un futbolín de treinta y dos centímetros que cabe en la mesa de la cocina. Cuatro barras giratorias, botones de disparo a los dos lados, marcador manual y una campanilla que suena al entrar la bola.
Dromlag

Es un juego de bazas con ambientación pirata: hay que predecir cuántas rondas se van a ganar antes de jugar la mano, y acertar o fallar la predicción es lo que da o quita puntos. Las cartas especiales de piratas, sirenas y el propio Skull King alteran el orden habitual de las bazas.
Devir

El de la línea New Classics, la que devuelve a los personajes de Marvel a su aspecto de cómic: traje rojo y azul, y la pose agachada lanzando telaraña.
Funko

El UNO de casa de siempre, pero con un artefacto en el centro de la mesa que a veces te lanza cinco cartas a la cara.
Mattel Games

No lleva cierre. Se abre lo justo para pasar la muñeca y el propio acero hace el resto, apretando sin apretar.
Lotus

La edición estándar del Trivial de toda la vida, con preguntas de historia y geografía pensadas para mayores de 16 años. No hace falta presentarlo: quien lo recibe ya sabe a qué está jugando.
Hasbro Gaming

Doce botellas de 33 centilitros en un cajón de madera de verdad, con seis variedades de la cervecera de Toledo. Casi ocho kilos que llegan listos para poner encima de una mesa sin envolver nada.
La Sagra

No va a pasar por joyería fina, y no pretende hacerlo. Es un brazalete de acero trenzado, abierto, con un solo colgante en forma de corazón grabado con una letra a elegir entre la A y la Z.
Suonie

Para quien ya se ha cansado de las mismas cuatro marcas de siempre, este pack es un recorrido guiado por seis estilos distintos de cerveza europea, dos botellas de cada una.
1906

La línea Challenge de Ravensburger existe para complicarle la vida a quien monta puzzles con demasiada soltura: se apila el motivo sin dejar fondo, y a montar.
Ravensburger

Con más de 6100 experiencias entre masajes, cenas de tapeo, buceo y otras actividades repartidas por Europa, esta caja es la opción más económica de las experiencias para dos que se pueden regalar en formato caja regalo.
Smartbox

Una juguetería de estanterías altas, y en cada balda un personaje distinto: Buzz Lightyear con su casco, Baymax inflado, Mike Wazowski junto a peluches y cajas de regalo. No hay una escena única sino decenas de guiños sueltos, así que el juego pasa por reconocer antes que por mirar un paisaje.
Ravensburger

Un kilo de chuches y chocolatinas en una caja que ya viene montada para regalar.
Valeli

Juego de cartas para hasta cuatro jugadores en el que hay que actuar, tararear o imitar personajes mientras el resto del equipo intenta adivinar la película antes que nadie, con partidas de unos 30 minutos.
Hellofun!

Veinte euros, dos personas y una tarde en una bodega con denominación de origen. Es la caja de experiencias que mejor resiste la pregunta de si vale lo que cuesta.
Smartbox

No es un felpudo estampado a máquina: cada pieza se hace con la cáscara de unos 25 cocos, pintada y coloreada a mano una por una, y secada al sol con una técnica tradicional que fija el color en la fibra.
Fisura

La caja de entrada al catálogo de Smartbox: un bono sin precio impreso, canjeable por una actividad para una o dos personas.
Smartbox

Aviso antes de comprarlo: esto no es un colgante para lucir en una cadena, aunque en Amazon lo llamen así. Es un charm de pulsera, y sin una pulsera Pandora ya empezada no tiene dónde engancharse.
Pandora

Seis cosas por dieciséis euros y ninguna de relleno: taza de 340 mililitros con tapa, cuchara de acero, vela de soja, bomba de baño, jabón de rosa con su red y una tarjeta para rascar.
XVB

Misma idea que el Estadio Combina y Combate genérico, pero con las cartas de una expansión concreta: Evoluciones en Paldea.
Pokémon

Cincuenta piezas distintas en un solo pack: un trompo mecánico, reglas mágicas, puzzles de serpiente, tiras elásticas de dinosaurio, mochis sensoriales, pulseras pop y más, todo pensado para que no se repita el mismo juguete dos veces.
JUAUO

Siete cosas que caben en una caja pequeña y que cuestan menos de veinte euros.
Alejandro Fuentes

Un set enorme que resuelve el regalo de maquillaje sin tener que adivinar gustos ni colores.
Muiefe

Cincuenta cartas, ninguna repetida entre sí, y el nombre Pokémon en la caja en vez de un vendedor cualquiera. Es el regalo de entrada que no falla.
Pokémon

Sin colgante, sin piedra, sin grabado: una cadena fina plateada y nada más, que es exactamente lo que hace falta cuando el regalo tiene que ser válido para casi cualquiera.
Rebundex

La mayoría de sets de Pokémon están pensados para un jugador. Este es de los pocos hechos para dos.
Pokémon

Zenitsu pasa la mayor parte de la serie asustado y llorando, así que esta figura lo capta en el otro diez por ciento: en plena respiración del trueno, con rayos saliéndole del cuerpo.
Funko

Ciento una cartas, sacadas de sobres oficiales de verdad y no impresas aparte, con una promesa concreta: al menos una carta EX en cada pack.
Pokémon

Estación de carga magnética que carga a la vez el iPhone, el Apple Watch y los AirPods, con imanes N52 para alinear el móvil automáticamente y una eficiencia de carga que el fabricante indica hasta un 25% mayor gracias a esa alineación.
KEEPRO
El amigo invisible tiene una dificultad propia: hay que acertar con alguien a quien a veces apenas conoces, con un tope de gasto pequeño y delante de todo el grupo.
Seis comprobaciones que salvan el regalo antes de mirar precios:
Casi todos los sorteos fijan el límite por debajo de veinte euros, y eso está bien: obliga a elegir con cabeza en vez de resolverlo con dinero. Lo que hunde el regalo no es el precio, es comprar algo que existe sólo para el momento de abrirlo.
Con esta cifra el margen para lucirse es corto y la especificidad lo es todo. Funcionan bien las cosas con una idea dentro: el bote de «no sabía qué huevos regalarte», que está hecho a propósito para esta fecha, el libro de enigmas para el baño o la hucha retro para el fondo del café, que en una oficina se entiende sin explicaciones.
Si prefieres algo que se use de verdad, el abrebotellas con forma de cadena de bicicleta, la taza personalizada con una foto y el puzzle del mapamundi antiguo entran de sobra en ese tope. La selección completa de esta franja está en amigo invisible por menos de 10 euros.
Aquí aparece lo que se queda encima de la mesa de trabajo todo el año. El bote de café retro de metal, la alfombrilla de ratón personalizada y el marcapáginas con forma de gato son regalos de uso diario que cuestan poco y no parecen de compromiso.
Para quien tiene una serie o un videojuego favorito, la taza de Game Boy que cambia de color con el calor y el puzzle de Pokémon están en ese mismo tramo. Y como detalle que se gasta, los marcadores de tinte temporal para el pelo son de los pocos regalos de esta franja que dan una tarde entera de risas.
Es la referencia más habitual en oficinas y grupos grandes, y donde aparecen los regalos que se recuerdan al año siguiente. En consumibles buenos, el pack de seis estilos de cerveza La Sagra y el molinillo de café manual son apuestas seguras para quien bebe café o cerveza, que son casi todos.
En objetos, la caja de luz con letras intercambiables es de las pocas cosas decorativas que no se equivocan de casa, porque el mensaje lo pone quien la recibe. El abridor de cerveza de pared con imanes y el bolígrafo multiherramienta con linterna son los dos que más se usan de esta lista. Y si el grupo es de los que juegan después de cenar, El Tonto del Pueblo y Yo soy tu peli se abren y se estrenan en la misma sobremesa. Todo lo de este tramo, en amigo invisible por menos de 20 euros.
Si el grupo ha subido el tope, cambia la categoría entera: entra la tecnología pequeña, lo personalizado con nombre y las cajas de experiencia como la de vino y tapas o la selección con actividad a elegir, que resuelven el problema de no conocer a la persona dejándole elegir a ella. La franja completa está en regalos de 20 a 50 euros.
Es el caso más común en la oficina. Dos criterios que funcionan sin saber nada de sus gustos:
Lo que conviene evitar sin conocer a alguien: ropa, perfume, decoración y cualquier cosa que dé por supuestos su talla, su gusto o cómo tiene la casa.
Cuando el grupo es de mujeres, el sorteo se anuncia casi siempre como amiga invisible. Cambia el cartel del grupo de WhatsApp y no cambia nada más: mismo tope, mismo sorteo, mismos veinte euros mal gastados si se compra con prisa el día antes.
Lo único que conviene desactivar es el reflejo de comprar «algo de chica». El set de baño con velas y sales es el regalo más repetido de todos los sorteos de diciembre en España, y quien lo recibe suele tener ya dos sin abrir del año pasado. Si buscas por esa vía, mejor lo pequeño y con criterio: una pulsera con la inicial, la taza de gato con tapa y cuchara o el set de fidget antiestrés para quien vive pegada al teléfono. Y si la conoces algo, piensa en lo que la has visto usar, que es la única pista que de verdad sirve.
Pasa constantemente, y la salida no es comprar «algo de chico», que es el mismo error de siempre con el cartel cambiado. Lo que funciona es apuntar a una rutina: lo que se afeita, lo que bebe, lo que lleva en el bolsillo.
El kit de cuidado de barba de nueve piezas resuelve el caso más frecuente de la oficina y se nota que está elegido. Para quien tiene la cerveza como afición, el abrebotellas portátil con forma de bicicleta cabe en un llavero y el abridor de pared con imanes acaba en la cocina de casa. Y si el grupo admite bromas, los calcetines divertidos con caja de regalo cumplen las dos condiciones que importan aquí: se ríe todo el mundo al abrirlos y luego se usan.
Si lo que sabes de él es su afición y no su rutina, la taza térmica con forma de objetivo de cámara y la claqueta de cine son ejemplos de lo que mejor funciona en esta fecha: un objeto normal que apunta a algo concreto de esa persona.
El de la oficina tiene una regla que no está escrita y se nota mucho al abrir: el regalo se ve delante de treinta personas, así que tiene que aguantar la mirada de gente que no te conoce de nada. Eso descarta lo demasiado personal, lo que huele fuerte y cualquier broma que dependa de un contexto privado.
Original aquí es lo que se usa en la propia mesa y a nadie se le había ocurrido comprar. La taza «que todo lo bueno te siga» va con el café de las once, la alfombrilla XXL que ocupa el escritorio entero cambia la mesa de quien pasa ocho horas ahí, y el bolígrafo magnético antiestrés es el objeto que acaba pasando por todas las manos de la reunión. Si el equipo tiene su propio humor, la taza de informático koalificado sabe exactamente a quién va dirigida. Hay más ideas de ese registro en regalos para un compañero de trabajo.
El regalo de broma es la trampa clásica de esta fecha: da el mejor momento y la peor semana siguiente. La salida es elegir bromas que se puedan usar, que las hay.
Los calcetines de sushi presentados en bandeja y los de pizza en su caja tienen la gracia en el envoltorio y la utilidad dentro. El delantal con estampado de bañador se ríe de quien cocina en verano y sigue siendo un delantal. Y el libro «Una mierda para ti» o el juego de cartas Glop van directos al grupo de amigos que se ríe de sí mismo.
Si sabes qué mira o a qué juega la persona, tienes medio regalo hecho, porque en este terreno lo específico gana a lo caro. Un Funko de Grogu, uno de Dobby o Han Solo en carbonita entran en cualquier tope de veinte euros y dan justo en el clavo cuando aciertas con el personaje.
Para casa, el felpudo de Muggles Welcome y el felpudo Retro Gamer se ven cada día al entrar, y el neón LED con los iconos de PlayStation es de los pocos regalos de esta franja que quedan bien colgados en una habitación de verdad.
La mitad de los problemas de esta fecha no son del regalo, son de la organización. Tres decisiones que conviene cerrar el mismo día del sorteo y por escrito en el grupo.
La primera es el tope, y decirlo en una cifra exacta y no en un «unos veinte euros». La segunda es la fecha y el sitio, porque quien tiene que comprar necesita saber cuántos días le quedan. La tercera es si vale pedir pistas: en grupos donde la gente no se conoce mucho, dejar que cada uno escriba dos o tres cosas que le gustan sube la calidad de todos los regalos de golpe.
Para el sorteo en sí, el sombrero con papelitos sigue siendo lo más limpio cuando estáis todos juntos. Si el grupo no coincide, cualquiera de las webs que reparten los nombres por correo hace el trabajo sin que nadie quede fuera del juego por ser quien lo organiza, que es el fallo de sortearlo a mano. Y una regla que evita el desastre clásico: si alguien se cae del grupo a última hora, se repite el sorteo entero, no se parchea.
Aquí sí sabes con quién tratas, así que el margen es mayor. Si te ha tocado alguien de casa, las páginas por persona afinan más: para una madre, para un padre o para un adolescente.
En diciembre, el sorteo familiar suele convivir con el regalo de Navidad de verdad, así que conviene no repetir registro: si ya le vas a regalar algo el día 25, el del amigo invisible funciona mejor como detalle con gracia. La selección específica de esa fecha está en amigo invisible de Navidad.
Escrito por el equipo de Regalando, que revisa cada regalo antes de incluirlo en la lista.
Es el tope más repetido de todos los sorteos pequeños, y ahí gana lo específico sobre lo grande: un bote con una broma dentro, un juego de cartas, un puzzle o una taza personalizada. La selección completa por esa franja está en amigo invisible por menos de 10 euros.
Es la cifra intermedia que fijan muchos grupos, y la que mejor relación tiene entre lo que cuesta y lo que parece. Ahí entran el bote de café, la alfombrilla personalizada, los juegos de cartas y los consumibles buenos. Como no hay una franja cerrada en quince, lo práctico es mirar la de menos de 20 euros y quedarse en la mitad baja.
Es la referencia más habitual en oficinas y grupos de amigos grandes. Con ese tope ya entran las cajas de experiencia, los packs de cerveza y los juegos de mesa para la sobremesa. Está desarrollada en amigo invisible por menos de 20 euros.
Con cinco euros el margen real está en los consumibles pequeños, un buen sobre de café o una infusión suelta, más que en ningún objeto: casi cualquier cosa física de calidad decente ya se sale de esa cifra. La franja más cercana con selección propia es menos de 10 euros.
Con treinta euros ya se puede subir de nivel dentro de lo personalizado, la tecnología pequeña o una caja de experiencia. La franja más próxima con selección propia es de 20 a 50 euros.
Lo habitual es un tope de 15 o 20 euros fijado por el grupo. Respetarlo importa más de lo que parece: pasarse deja en evidencia al resto y convierte un juego en una comparación incómoda.
Algo consumible de buena calidad o un objeto de uso diario. Evita ropa, perfume y decoración: todos ellos dan por supuesto algo que no sabes.
Los que no dependen de gustos: café, cerveza, un juego de mesa corto, un objeto de escritorio o una caja de experiencia con actividad a elegir. Sirven igual para cualquiera del grupo, que es justo lo que se busca cuando las papeletas pueden cambiar de mano.
Con papelitos en un sombrero si estáis juntos, o con una web que reparte los nombres por correo si el grupo no coincide, que además deja participar a quien lo organiza. Lo importante es cerrar el mismo día el tope exacto, la fecha de la entrega y si se pueden pedir pistas.
Es el mismo juego: el nombre cambia porque el grupo es de mujeres, y las reglas, el tope y las fechas son idénticas. La única diferencia práctica es la trampa de comprar por categoría en vez de por persona, que en esos sorteos se ve más.
No siempre, pero se agotan rápido. Si el grupo tiene esa costumbre, funciona mejor una broma que además sirva para algo, unos calcetines en su caja o un delantal, que una que sólo sirva para el momento de abrirla.
El sorteo suele hacerse a finales de noviembre y la cena, la segunda semana de diciembre. Comprar en cuanto sale el sorteo evita pagar de más y quedarse sin existencias. En la página de Navidad están las fechas límite de envío.
Entonces desaparece la única regla que de verdad manda aquí, que es la cifra pactada, y el criterio pasa a ser otro: que se use y que no parezca comprado con prisa. Las ideas ordenadas por ese criterio están en regalos para un amigo.
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