Qué mirar antes de comprar
- El accesorio que resuelve un problema real gana al adorno. La luz, el soporte y el marcapáginas se usan cada noche.
- Licencia oficial si es fan de una saga. El merchandising genérico se nota y el oficial se guarda.
- Nunca un título que podría tener ya, salvo que lo hayas confirmado antes de comprarlo.
- Grabar el nombre convierte un detalle de siete euros en algo que no se parece a lo que le regaló nadie más.
- Pregunta dónde lee. En la cama, en el sofá o en el metro cambian el regalo entero.
- Por debajo de diez euros hay opciones reales, y en esta categoría lo barato no se nota si está bien elegido.
¿Qué regalar a un lector?
El accesorio que resuelve un problema real de leer gana siempre al objeto puramente decorativo. Un soporte de libro que mantiene la página abierta evita el lomo arrugado de dejar el libro boca abajo, y un soporte beanbag para leer sin usar las manos resuelve el brazo cansado de sostenerlo tumbado en el sofá. Una luz de lectura de cuello soluciona el conflicto de leer en la cama sin molestar a quien duerme al lado, y eso es más útil que cualquier taza con una frase bonita.
Si el lector además es fan de una saga concreta, ahí sí funciona bien lo temático con licencia oficial: un sujetalibros de Harry Potter o un marcapáginas con la snitch dorada acierta mejor que otro tomo de la colección que quizá ya tenga.
Luces para leer sin molestar a nadie
Es el regalo más agradecido de toda la categoría y el que menos gente elige bien, porque hay tres formatos y resuelven escenas distintas. La de cuello es la que gana casi siempre: se enciende, no ilumina la habitación y deja las dos manos libres. La Glocusent recargable de tres colores y la Gritin de manos libres son las dos referencias que más se repiten.
Si la persona lee tumbada boca arriba, cambia el formato. La luz plana LED para la cama se coloca sobre la página en lugar de sobre el cuello, y la luz plegable con forma de libro floral hace además de objeto de mesilla cuando está apagada, que es lo que la convierte en regalo y no en accesorio.
Un detalle que se agradece: la luz cálida cansa menos la vista de noche, así que entre dos modelos parecidos gana el que tenga varias temperaturas de color y no sólo blanco frío.
Marcapáginas, el detalle de menos de diez euros
Es la franja donde más fácil es quedar bien gastando poco, con una condición: que no dañe el papel. Las pinzas normales marcan las hojas, y por eso el marcapáginas magnético personalizado con la flor del mes de nacimiento es el que más sentido tiene como regalo, porque lleva el nombre y además abraza la página sin doblarla.
En la versión bonita están el de resina con flores secas y plumas y los de metal vintage con elástico, que sujetan el libro cerrado en el bolso. Y para quien tiene gato, el marcapáginas con forma de gato y el Curious Cat de Balvi asoman la cabeza por arriba del libro, que es medio chiste y medio decoración.
Soportes y fundas para leer donde sea
Aquí el regalo depende del sitio. Para la mesa está el soporte triangular de madera maciza, que mantiene el libro abierto mientras se come o se toma notas, y para el sofá el beanbag, que se apoya en las piernas y sostiene el peso durante horas.
Para el libro que viaja cada día en el bolso, la funda con cremallera de gato negro y luna evita las esquinas dobladas, que es lo que más molesta a quien cuida sus ejemplares, y la bolsa de tela de doble cara para lectores es el detalle barato que se usa para todo lo demás.
Diarios de lectura y contadores de libros
Es la moda que más ha crecido y funciona porque convierte leer en algo que se ve. El diario de lino con cincuenta y dos reseñas y su versión de reading journal traen la estructura hecha, con espacio para nota, frase favorita y fecha, así que no hay que inventarse el formato.
El contador de libros leídos con forma de dragón y el modelo alternativo del mismo diseño hacen lo mismo en versión objeto, con una rueda que va marcando el número del año. Y si prefieres el cuaderno para escribir de verdad, el diario de cuero con árbol de la vida y el de cuero con corazón sirven igual para lecturas que para lo demás.
La cita a ciegas con un libro
Es el formato que mejor resuelve el problema de fondo de esta página, que es no saber qué género le gusta. La caja sorpresa de cita a ciegas con un libro llega envuelta con unas pocas pistas escritas por fuera y sin el título a la vista, y la variante con otra selección juega la misma carta con otros temas.
Funciona con quien lee de todo y falla con quien tiene el género muy cerrado, así que conviene saber en cuál de los dos grupos está antes de encargarlo.
Hay una versión casera que sale aún mejor y cuesta el precio del libro: eliges tú el título, lo envuelves en papel de estraza y escribes por fuera tres frases sobre lo que hay dentro sin decir el nombre. El acierto sube bastante, porque quien mejor conoce sus lecturas eres tú y no el que montó la caja, y la escena de abrirlo es la misma.
Libros de preguntas y lectura para mayores
Hay una franja entera que no compite con lo que la persona ya lee, porque no es una novela: son libros para rellenar. El «Abuela, me cuentas tu historia» y el «Papá, cuéntame tu historia» llevan las preguntas hechas, y el diario guiado de recuerdos para padres es la versión de escribir seguido. Es de los pocos regalos que quien lo recibe acaba devolviendo lleno.
Para quien lee con dificultad, manda el cuerpo de letra y la longitud. Los relatos cortos con letra grande sobre la España de antes, los cuentos para personas mayores y el libro de relatos cortos están pensados para leer una pieza entera de una sentada, que es lo que mantiene el hábito cuando la vista cansa.
Humor de baño y regalos de broma
Es una familia aparte y se regala por el título, no por el contenido, aunque la gracia está en que el contenido se acaba leyendo. El «Aprende mientras cagas» y el «Caga y aprende» son curiosidades en píldoras de una página, y el de enigmas y misterios para el baño cambia los datos por acertijos.
En la broma pura están el «Una mierda para ti» y el «No tenía ni idea de qué regalarte», que son regalo de amigo invisible y funcionan si la confianza da. Con un jefe o con la suegra, mejor otro pasillo.
Sets ya montados y el book nook
Cuando hace falta que el paquete tenga volumen, el set resuelve. El de ocho piezas para amantes de los libros junta marcapáginas, calcetines y accesorios en una caja, y la manta con capucha personalizada es el regalo grande de las sesiones largas de sofá.
Y para quien lee y además hace cosas con las manos, el book nook de cafetería en miniatura se monta en varias tardes y se queda encajado entre los libros de la estantería, con su luz encendida. La taza de vidrio con motivo de libro cierra la escena por poco dinero.
Ilustrados y de sobremesa, los que sí se regalan
Hay un tipo de libro que casi nadie se compra a sí mismo y que por eso funciona como regalo: el grande, ilustrado, de los que se quedan encima de la mesa y se abren por cualquier página. Compite poco con lo que la persona lee por su cuenta, porque no se lee de principio a fin.
Si le gusta el cine, el libro ilustrado del universo Tim Burton y el Star Wars Icons dedicado a Vader son ediciones de coleccionista con material de producción que no se ve en ningún otro sitio. Para el fandom de Hogwarts, la guía ilustrada de hechizos cumple el mismo papel.
En humor con fondo, el cómic de «Los últimos frikis del mundo» entra bien a partir de los diez años y engancha también a un adulto, y el diccionario de personas especiales es el que se regala con una dedicatoria escrita en la primera página, que es la mitad del regalo.
El error de comprar dentro de su colección
El riesgo mayor al regalar a un lector es el mismo que con cualquier coleccionista: comprar el ejemplar que ya tiene o la edición que no es. Fuera de eso, el terreno seguro es el accesorio, algo que usa mientras lee y no el propio contenido de la lectura.
Si aun así quieres regalar lectura, hay una salida que casi nunca falla: el ensayo o el libro ilustrado sobre algo que le interesa fuera de la ficción. Compite con menos cosas de las que ya tiene y no se solapa con la novela que esté leyendo esta semana.
Sant Jordi y las fechas que mueven el libro
El 23 de abril es el día del año en que más libros se regalan en España, y tiene una particularidad que conviene aprovechar: la costumbre catalana empareja el libro con una rosa, así que el regalo ya viene con acompañamiento incorporado y no hace falta inventarlo.
El Día de la Madre y el del Padre son las otras dos fechas fuertes, y ahí el que mejor funciona es el libro de preguntas para rellenar antes que la novela, porque el regalo se convierte en algo que hacen los dos. Las fechas están en el calendario de regalos.
Escrito por el equipo de Regalando, que revisa cada regalo antes de incluirlo en la lista.