Regalos para cinéfilos
Regalar a alguien que ve mucho cine tiene una trampa que no tienen otras aficiones: la película que tú elijas ya la ha visto, o la ha descartado a propósito. El acierto casi nunca está en el título.
La tarjeta de la cadena, y cuándo vale
Buena parte de quien busca esto acaba en una tarjeta regalo de Cinesa, Yelmo, Kinepolis u Ocine, y no es mala idea: son válidas durante meses, no obligan a elegir sesión y se compran en cinco minutos en la web de cada cadena. Nosotros no las vendemos ni cobramos por ellas, así que lo decimos sin interés de por medio.
Tienen dos pegas. La primera es que sirven en las salas de esa cadena y no en las demás, así que hay que mirar antes qué cine tiene cerca la persona; en ciudades medianas la cadena que hay es una sola y el problema desaparece. La segunda es que una tarjeta no se abre: si es el regalo principal de un cumpleaños, se queda corto por mucho que se use.
Lo que resuelve las dos cosas es acompañarla de un objeto pequeño relacionado con la afición. Ahí es donde entra el resto de la página.
Lo que se le regala a quien ya lo ha visto todo
El cine en casa se ha vuelto el terreno más agradecido, porque casi nadie invierte en él para sí mismo. Una barra de sonido decente cambia una película más que subir de pulgadas, y unos auriculares con buen aislamiento son lo que permite ver algo a las dos de la mañana sin despertar a nadie: dos cosas del cajón de tecnología que se usan a diario aunque se compren por el cine.
La edición física sigue funcionando con quien colecciona, y precisamente por eso hay que hilar fino. Un 4K UHD sólo se ve en un reproductor 4K, que no todo el mundo tiene; si no estás seguro, el Blu-ray normal se ve en cualquiera. Y las ediciones con libreto, storyboards o el corte del director se regalan bien porque son lo que la plataforma de streaming no da.
Después está el cartel. Una reproducción enmarcada de una película que significa algo para esa persona es de los regalos que más duran, y de los pocos que se pueden personalizar con una fecha discreta en el passepartout sin estropearlos.
Ojo con el merchandising
El merchandising de cine envejece raro. La taza de la serie del momento es graciosa en enero y en junio es una taza más, mientras que el cartel de una película de hace treinta años se queda en la pared para siempre. Cuando dudes, tira de lo antiguo que le gusta y no de lo nuevo que está viendo.
Preguntas frecuentes
¿Se pueden regalar entradas de cine sin elegir fecha?
Sí, y es lo normal: las tarjetas y los bonos de entradas de las cadenas no llevan sesión asignada, se canjean cuando quiera dentro de su plazo de validez. Esa fecha límite conviene mirarla al comprar, porque cambia bastante de una cadena a otra.
¿Qué le regalo a un cinéfilo por menos de veinte euros?
Un cartel enmarcado, un libro sobre una película o un director concreto, o un consumible bueno para la sesión en casa. Lo tienes acotado en regalos por menos de 20 euros, y es una categoría donde lo barato no se nota si está bien elegido.
¿Regalar una película es mala idea?
Sólo si la eliges por lo que crees que debería ver. Regalar la que ya sabes que le gusta, en una edición mejor que la que tiene, casi nunca falla; regalar la que a ti te parece imprescindible es un encargo disfrazado de regalo.
¿Y si no sé qué películas le gustan?
Vete al alrededor y no al contenido: sonido, luz, asiento, palomitas. Son cosas que mejoran cualquier sesión sea cual sea la película, y no exigen acertar un gusto que no conoces.
¿Qué es el proyector, buena idea o trasto?
Depende de la habitación más que del aparato. En un salón con una pared lisa y persiana funciona muy bien; sin pared libre o con luz de la calle acaba en el armario. Antes de comprarlo, mira dónde iba a proyectar.