
Taza «Que todo lo bueno te siga»
Taza blanca de 350 mililitros con una frase larga escrita a mano en morado, rosa y verde: «que todo lo bueno te siga, te encuentre, te abrace y se quede contigo, y lo demás que pase de largo».
Mugffins
La jubilación es la única despedida en la que nadie va a volver. No es un cambio de empresa ni una excedencia, y por eso el regalo pesa distinto: es lo último que esa persona se lleva de un sitio donde ha pasado treinta años.

Taza blanca de 350 mililitros con una frase larga escrita a mano en morado, rosa y verde: «que todo lo bueno te siga, te encuentre, te abrace y se quede contigo, y lo demás que pase de largo».
Mugffins

Una tarjeta del tamaño de un folio —21 por 30 centímetros cerrada, el doble abierta— para el caso concreto en el que tiene que firmar mucha gente y no cabe.
Cheerset

Una caja de madera con cuatro botellas: dos aceites de oliva virgen extra de medio litro y dos condimentados de 250 mililitros, de albahaca y de guindilla. Y un jabón hecho con el mismo aceite.
La Chinata

Cuaderno de espiral en papel kraft, bolígrafo de madera y llavero de acero, los tres con el mismo mensaje impreso y todo dentro de una bolsita de organza.
Yuecda

Quince productos en una caja presentada: chorizo y salchichón ibéricos, sobrasada, un tinto de Rioja, una botella pequeña de cava, conservas, patés, dulces y aceite. Tres kilos y medio de despensa.
FAMILYCOM

Un corazón de madera de catorce centímetros, cortado a láser, con el mensaje ya grabado y una peana para que se quede de pie en la mesa. Viene con su sobre kraft.
Contraxt

Diez cervezas de diez países, con un folleto que trae las notas de cata y el maridaje de cada una. Un viaje de Japón a México pasando por Bélgica, Chequia y Australia.
CERVEZUS

Hay un hueco difícil: el regalo para quien ha hecho algo por ti y no es familia ni amigo íntimo. La profesora, la vecina que recoge los paquetes, quien cubrió tu turno.
UO

Una caja negra de cartón con una botella de Rioja de 37,5 centilitros y cuatro tarritos de 30 gramos: paté de lomo ibérico, paté al Pedro Ximénez y una crema de queso.
Deliex

Taza blanca de 330 mililitros con la frase «Ha sido un placer trabajar contigo» en azul, verde y naranja, impresa por las dos caras.
Mugffins

Calcetines de algodón con el chiste impreso en la planta del pie: puestos y con las piernas en alto se lee «Estoy jubilada, ahora curráis vosotros». Vienen en su caja de regalo.
Meflipa

Seis paquetes de cien gramos de café molido, cada uno de un origen distinto: Colombia, Guatemala, Brasil, India, Indonesia y Etiopía. Envasados al vacío y presentados en su caja.
Black Donkey

Un llavero con un trébol de cuatro hojas y tres piedras engarzadas —cuarzo rosa, aventurina verde y piedra de luna— montado sobre una tarjeta de papel kraft que ya trae escrita la despedida.
Otuuz

Una caja negra con un surtido de cervezas Mahou y sus acompañantes: frutos secos, aceitunas, patatas y galletitas saladas. Se monta a mano en España y llega presentada, sin envolver nada.
FAMILYCOM

Ocho piezas a juego con estampado de flores silvestres: bolso tote de algodón con base de yute, neceser, vela de soja en tarro, dos llaveros, dos tarjetas y una cinta de encaje.
Hestya

Una caja con nueve cosas dentro —taza, libreta, bolígrafo, llavero, cuchara dorada, posavasos, alfombrilla de ratón y tarjeta con sobre— todas con la misma frase de nueva etapa.
Kembilove
Durante décadas el regalo de jubilación fue un reloj, y tenía sentido cuando el reloj era caro y se llevaba a diario. Hoy no cumple ninguna de las dos cosas: el tiempo lo da el móvil y un reloj bueno cuesta más de lo que la oficina va a poner. Lo que queda del gesto es el simbolismo —«toma tu tiempo, ahora es tuyo»— y ese simbolismo se puede servir mucho mejor con algo que se use.
El error hermano es el regalo de placa: el objeto conmemorativo con la fecha grabada que sólo sirve para estar en una estantería. Se agradece delante de todos y se guarda en un cajón esa misma semana.
Hay dos regalos distintos en juego y conviene no mezclarlos. El primero es el colectivo, el que se paga entre veinte personas y se entrega en la comida. Ahí lo que importa no es el objeto sino que quepan todas las firmas: una Tarjeta de Despedida Gigante A4 da doble folio de espacio en blanco por dentro, que es exactamente el problema que tiene una plantilla grande y no cabe en una postal normal. Si el equipo es pequeño, la Tarjeta de Despedida de Madera con Forma de Corazón hace el mismo trabajo y se guarda mejor.
Para acompañarla, el Pack de Despedida en Caja con Taza y Ocho Detalles y el Set de Despedida con Bolso de Yute, Neceser y Vela resuelven el paquete entero sin que nadie tenga que ir montándolo pieza a pieza la tarde antes.
En una comida de jubilación hay un momento en que se abre el regalo delante de todos, y ahí un objeto con gracia rinde más que uno serio. Los Calcetines de «Ahora curráis vosotros» están construidos para ese momento: el mensaje va en la planta del pie, así que sólo se lee con las piernas en alto, que es justo la postura que la frase celebra.
La condición es que el chiste dé por hecha la jubilación y no la marcha. Para quien se va a otra empresa, lo que corresponde es la Taza de «Ha sido un placer trabajar contigo» o la Taza de «Gracias por todo», que agradecen sin dar por cerrada una carrera que sigue.
El de casa no compite con el de la oficina y no debería parecerse. Lo que va a cambiar de verdad en la vida de quien se jubila es que le sobran horas, así que el acierto está en lo que se consume despacio: el Estuche de Madera con Cuatro Aceites de La Chinata, la Caja de Seis Cafés de Origen de Black Donkey o el Set de Diez Cervezas del Mundo se disfrutan durante semanas y no piden sitio permanente en ninguna estantería.
En el escalón de arriba están las cestas: la Cesta Gourmet con Ibéricos y Vino de FAMILYCOM y la Caja con Vino de Rioja y Cuatro Patés de Deliex son el regalo grande sin caer en el objeto conmemorativo.
Falla el regalo que insinúa vejez. El manual de crucigramas, el pastillero elegante y la manta de sofá se leen como un comentario sobre la edad aunque nadie lo pretenda, y a alguien que acaba de dejar de trabajar le sientan peor de lo que uno imagina.
Falla también el regalo de hobby comprado a ciegas. Regalar un juego de golf a quien nunca ha jugado no le abre una afición: le da un objeto caro que tendrá que fingir que va a usar. Los hobbies se regalan cuando ya existen, no para inaugurarlos.
Y falla el discurso sin regalo o el regalo sin discurso. En esta fecha concreta las palabras hacen la mitad del trabajo, y por eso la tarjeta firmada suele recordarse más que lo que iba dentro de la caja.
Lo que se use o se consuma, y una tarjeta que firme todo el mundo. El regalo colectivo funciona mejor como paquete con gracia —calcetines, taza, set de despedida— y el de la familia como algo gourmet que dure semanas. Lo que casi nunca funciona es el objeto conmemorativo con la fecha grabada.
Depende del tamaño del grupo, pero lo habitual es que cada persona ponga poco y el paquete final quede entre 20 y 50 euros. Si sois muchos, sube el presupuesto antes que el número de objetos: un regalo bueno gana a cinco detalles sueltos.
No, y confundirlos se nota. El de despedida acompaña a alguien que sigue trabajando en otro sitio, así que el tono es «hasta luego»; el de jubilación cierra una etapa entera. Las bromas sobre no volver a madrugar sólo funcionan en el segundo caso.
Lo mismo que a un hombre, con la única precaución de no tirar de la categoría por defecto. El set de baño con velas y el neceser son el regalo más repetido de todos y suelen llegar por duplicado; hay más ideas en la página de regalos para ella.
Entonces hay dos regalos: el del grupo y el tuyo. El tuyo puede ser pequeño y personal, y ahí funciona mejor lo que recuerda algo concreto de esos años que lo que celebra la jubilación en abstracto. En regalos para un compañero de trabajo están los que sirven para eso.
En la comida o el café de despedida, nunca por sorpresa en la mesa de trabajo. La entrega delante del grupo es parte del regalo: quien se jubila quiere que se le despida en público, y el paquete es la excusa para que eso ocurra.