Seis comprobaciones que ahorran disgustos
- Que mejore un rato y no que ahorre una tarea. Es la línea que separa el regalo del encargo.
- Apto para inducción, si va al fuego. Es el dato que más disgustos evita y viene siempre en la ficha.
- Que admita lavavajillas. Lo que hay que lavar a mano acaba en el fondo del armario en tres semanas.
- Mide el sitio antes del electrodoméstico. La encimera es el recurso escaso de cualquier cocina española.
- En textil, la medida real. Las mantas de sofá se anuncian generosas y luego no cubren a una persona tumbada.
- Si lo ha pedido, cómpralo y ya está. Todo lo anterior sólo vale para cuando eliges tú.
¿Qué regalar de hogar y cocina?
Lo que mejora un rato: una manta polar para el sofá, una cafetera espresso de Cecotec, un juego de taza y plato bonito. Lo que ahorra una tarea, la plancha, el mocho o el robot aspirador, se recibe como lo que es, salvo que la persona lleve meses pidiéndolo.
La manta buena para el sofá, la taza en la que se toma el café de la mañana, la cafetera que hace el café más rico: todo eso mejora un rato. La plancha, el mocho y el robot aspirador ahorran una tarea, por muy caros y buenos que sean, y se reciben como lo que son.
La excepción de quien lo ha pedido
Si alguien lleva meses diciendo que quiere una freidora de aire, la freidora de aire es un regalo excelente y todo lo anterior no aplica.
El criterio solo vale para cuando eliges tú.
Lo que se mira antes de comprar
En cualquier cosa que vaya al fuego o al lavavajillas, comprueba dos datos y ahorras el 90 % de los disgustos: si es apto para inducción y si admite lavavajillas. Un juego precioso que hay que lavar a mano acaba en el fondo del armario en tres semanas.
En textil, el tamaño real. Las mantas de sofá se venden en medidas que suenan generosas y luego no cubren a una persona tumbada. Los datos de medidas los publica cada fabricante en su ficha y merece la pena leerlos.
Para regalar a alguien que acaba de mudarse, lo que siempre falta son las cosas aburridas de las que nadie se acuerda: un buen abrelatas, una tabla decente, un juego de vasos que no venga descabalado.
Si quien recibe el regalo cocina de verdad y no de vez en cuando, el acierto cambia de familia: un delantal de lona con tres bolsillos o uno de tallas grandes se usa cada vez que se cocina en serio, a diferencia del electrodoméstico puntual que sólo sale para una receta concreta.
Electrodomésticos que se ganan el sitio
Aquí es donde más se nota la diferencia entre «ahorra una tarea» y «mejora un rato». Una cafetera espresso manual Cecotec de 20 bares o una cafetera de cápsulas Nespresso mejoran el café de cada mañana. Una freidora de aire entra en la excepción de quien lleva tiempo pidiéndola. Para quien cocina de verdad, una batidora de mano, una batidora de vaso o una picadora manual de cinco segundos se usan cada semana sin que nadie tenga que acordarse de comprarlas.
Subiendo de tamaño, la freidora de aire con grill Duoheat y la Cecofry 5500 Pro son las dos que se compran cuando en casa ya se sabe que el trasto se usa a diario. Para el desayuno, la tostadora Philips de dos ranuras y la de siete niveles de tostado son de los regalos aburridos que se estrenan a la mañana siguiente, igual que la sandwichera Philips de la serie 5000.
Y hay dos que sólo tienen sentido si sabes que faltan: un microondas de veinte litros o el Cecotec con revestimiento fácil de limpiar son regalo de piso nuevo o de avería reciente, nunca sorpresa. La parrilla eléctrica con piedra volcánica es la excepción divertida de la lista, porque se usa en la mesa y con gente delante.
Café en casa, que es lo que más se usa
De todos los aparatos de cocina, el del café es el único que se enciende trescientos sesenta y cinco días al año, y por eso es el que mejor rinde como regalo. La Nespresso Inissia es la vía cómoda y la espresso manual de veinte bares la de quien quiere trastear con el molido y la presión.
Si la persona ya tiene máquina, el regalo se va a lo que la rodea: la cafetera espresso manual de acero para el fuego para el fin de semana en el pueblo, o los vasos de espresso de cristal de doble pared, que mantienen el café caliente y no queman los dedos. Para llevárselo fuera están el termo Stanley 1913 Aerolight y el Quencher de 1,2 litros, que se ha convertido en el regalo estándar de cualquier oficina. Hay más en regalos de café.
Cuchillos, tablas y básculas
Es la parte que nadie renueva por su cuenta y por eso se agradece. Una tabla de cortar de cristal aguanta el cuchillo y el lavavajillas, y la tabla decorativa personalizada es la que se queda apoyada a la vista, con la ventaja de que sirve para servir y no sólo para picar.
En medidas, una báscula digital de cocina es de esos aparatos de quince euros que cambian la repostería de alguien, y la Grifema con pantalla LCD y la de diez kilos cubren el resto de usos. Para quien cocina en tandas y congela, las bolsas de vacío en rollo y el deshidratador de alimentos son el nivel siguiente, y el kit de ahumador de whisky con antorcha es el capricho de sobremesa que se estrena delante de las visitas.
Delantales, el regalo que más se usa de esta lista
Cuesta poco, no depende de la talla exacta y se pone cada vez que se cocina en serio, así que es de los regalos con mejor relación entre precio y uso de toda la web. El de lona con tres bolsillos y el de tallas grandes son los dos formatos básicos, y el impermeable con dos bolsillos es el que aguanta fregar y limpiar además de cocinar.
En la versión de regalo con gracia están el delantal de barbacoa para el maestro del grill, la pareja de delantales a juego para quien cocina en compañía y el de inicial con flores, que es el que mejor funciona cuando el regalo tiene que verse bonito al abrirlo.
Para la mesa y la sobremesa
Las copas de champán doradas en caja de madera o un juego de taza y plato de porcelana suben de categoría una cena sin ser un capricho excesivo. En la línea artesanal, el set de cuatro tazas de cerámica y su variante para la cocina resuelven el desayuno de una casa entera, y el set de vasos de whisky es el regalo de sobremesa que se saca cuando hay visita. Para el día a día, unos posavasos retro de NES o de Game Boy cumplen la función y además dan conversación.
Decoración con luz, la que más se regala en esta categoría
Una lámpara táctil de girasoles recargable o una caja de luz con letras intercambiables no exigen saber el gusto exacto de nadie: se colocan en cualquier mesilla y se encienden solas. Para quien tiene una afición muy marcada, una lámpara con licencia de Dragon Ball o de Blue Lock apunta más fino. El resto del criterio está en regalos para un friki.
Felpudos, que los ve todo el que llama
Es el regalo de casa con más recorrido por menos dinero, porque cumple una función que ya hacía falta y de paso dice algo de quien vive dentro. El felpudo personalizado con el nombre y el «We Are Family» con los nombres de la casa son los dos que más se regalan en una mudanza, y el de coco con la familia y la mascota añade al perro, que en muchas casas es media familia.
Si la persona tiene una afición muy marcada, el felpudo es de los pocos sitios donde el guiño no cansa: el «Retro Gamer» de Coco Fisura, el de The Mandalorian y el de Guardianes de la Galaxia se ven treinta segundos al día y no ocupan pared.
Un aviso práctico: la fibra de coco a la intemperie se deshilacha antes de lo que promete el catálogo, así que en una puerta sin porche conviene elegir el material por lo que aguanta y no por lo bonito de la foto.
Textil para el sofá
Una manta polar es de los regalos de casa que menos falla, porque entra en la categoría de «mejora un rato agradable» sin discusión: se usa el mismo día que llega y no exige montaje ni instrucciones.
La única comprobación que hace falta es la medida, y conviene hacerla en el suelo antes de comprar. Una manta de sofá de 130 por 150 centímetros cubre a una persona sentada y se queda corta en cuanto estira las piernas, así que para tumbarse hay que irse a 150 por 200. Y en gramaje pasa lo mismo que con la talla: el forro polar fino abriga poco y el sherpa pesa, de manera que en una casa con calefacción alta gana el intermedio.
Qué regalar a alguien que acaba de mudarse
En una casa recién estrenada sobra decoración y falta lo aburrido. Los primeros días se descubre que no hay abrelatas, que las bombillas de la entrada eran de otro tipo y que la única bandeja está en una caja sin abrir. Ahí es donde un regalo se convierte en útil de verdad.
Toallas, tabla y cafetera: la primera semana
Un juego de toallas bueno, una tabla y un cuchillo decentes, una cafetera si todavía no la tienen, algo de iluminación cálida para la mesa o el salón, y un felpudo. Son cosas que se compran con prisa y mal cuando faltan, así que llegan mejor de regalo.
Muebles y decoración, mejor más adelante
Los muebles y la decoración grande, porque la casa aún no está decidida y obligan a colocar algo que no habían elegido. Y los electrodomésticos de encimera antes de saber cuánto sitio hay, que es la causa número uno de que un regalo de mudanza acabe en un altillo.
Escrito por el equipo de Regalando, que revisa cada regalo antes de incluirlo en la lista.