Regalos para fumadores de puros

Aquí no hay tabaco. La publicidad de productos del tabaco está prohibida en España y nosotros no vendemos ninguno, así que esta página va del alrededor: el objeto que acompaña al puro, que además es lo que de verdad se puede acertar de regalo.

Y se puede acertar precisamente porque el aficionado elige su marca con criterio propio y nunca la delega. Regalarle una caja es meterse en su terreno; regalarle el cortapuros decente que lleva diez años sin comprarse es otra cosa.

El corte y la llama

El cortapuros es el regalo obvio y el que más se agradece, porque casi todo el mundo anda con uno de plástico que aplasta la capa en vez de cortarla. Los hay de guillotina doble, de puntero y en «V»; la guillotina doble es la que sirve para cualquier calibre y la que se regala sin preguntar.

Con el encendedor hay un detalle que separa el regalo bueno del que se queda en el cajón: los de gasolina dejan sabor, así que quien fuma puros usa butano, normalmente de llama plana o en chorro. Es el tipo de dato que no viene en el envoltorio y decide si el aparato se usa.

Humidor: sólo si va en serio

Un puro se seca en casa en cuestión de días, y el humidor es lo que lo evita manteniendo la humedad alrededor del setenta por ciento. Es un regalo estupendo para quien ya guarda varios y una carga para quien fuma uno en Nochebuena: hay que curarlo antes de estrenarlo y vigilarlo después, y un humidor descuidado estropea lo que guarda en lugar de conservarlo.

Para el fumador ocasional funcionan mejor las bolsas o estuches con control de humedad, que valen para dos o tres puros y no piden mantenimiento.

Lo que se regala bien y no cuesta

El cenicero de puro —el que tiene el rebaje ancho, porque la ceniza del puro no se sacude— y el estuche de viaje de dos o tres plazas son los dos objetos que más se usan y de los que casi nadie tiene versión buena. Ambos aguantan bien un grabado con unas iniciales o una fecha, que aquí queda especialmente bien porque son objetos que se dejan a la vista.

La pega, y es importante

Antes de comprar nada, asegúrate de que sigue fumando. Regalarle a alguien que está dejándolo un juego completo de accesorios es de las cosas más incómodas que se pueden poner encima de una mesa en Navidad, y pasa más de lo que parece con el familiar al que hace años que le regalamos lo mismo. Si hay dudas, mejor tirar por otro lado: en regalos para un padre hay bastante alternativa.

Preguntas frecuentes

¿Qué se le regala a alguien que fuma puros?

Accesorios, no tabaco: cortapuros de guillotina doble, encendedor de butano, cenicero de puro, estuche de viaje o humidor si guarda varios. La marca del puro la elige él y no se acierta desde fuera.

¿Vale cualquier mechero para encender un puro?

No es cuestión de que valga, sino de sabor: los de gasolina lo dejan en las primeras caladas. Lo habitual entre aficionados es el butano, y en llama plana o en chorro antes que en llama normal.

¿Merece la pena regalar un humidor?

Sólo a quien acumule puros en casa. Requiere curado antes del primer uso y mantener la humedad después, así que a un fumador esporádico le sobra: para eso están los estuches con control de humedad.

¿Se pueden regalar puros?

Comprarlos es legal en un estanco, evidentemente, pero es el único elemento de esta afición donde el gusto es intransferible y donde nosotros no entramos: ni los vendemos ni los enlazamos.

¿Y para un fumador de cigarrillos normales?

Prácticamente nada de esta página le sirve: el cortapuros y el humidor no pintan ahí. Lo que queda es el encendedor bueno o la pitillera, y son regalos con menos recorrido que casi cualquier otra cosa del catálogo.