Qué regalar a quien tiene perro o gato
- Decide primero quién abre el paquete. Si el regalo es para la persona, tiene que servirle a ella aunque el perro no lo mire.
- La raza concreta gana a la especie. Una taza con un teckel funciona con quien tiene un teckel. Con un perro genérico es una taza más.
- Lo que se usa dos veces al día gana a lo que hace gracia una tarde. Comedero, bebedero y rascador se tocan a diario.
- Mide antes de comprar un árbol o una torre. Un metro ochenta parece poco escrito y es mucho en un salón.
- Comida y premios sólo si sabes exactamente qué come. Hay dietas pautadas de por medio y esa consulta es del veterinario.
- La huella y el retrato son lo único que sobrevive al animal. Es la parte que se guarda cuando ya no está.
Primero decide para quién es el regalo
Lo que mejor funciona con la persona es lo que reconoce a su perro o a su gato, y no a la especie en general. Ese salto de precisión es todo el regalo: quien convive con un galgo lleva años viendo galgos mal dibujados en artículos de tienda y distingue en un segundo el que está hecho por alguien que ha mirado uno de verdad.
Si el regalo va para el que ladra o maúlla, hay un aviso que ahorra disgustos. El juguete se lo regalas a él y el trabajo se lo regalas a su dueño, así que el peluche que suena durante horas y el juguete que suelta relleno por el pasillo se reciben con menos entusiasmo del que esperas. Lo que se agradece es lo que resuelve algo, y eso casi siempre significa comer más despacio, beber más, rascar donde toca o entretenerse solo media hora.
Si prefieres empezar por el lado de quien abre el paquete, las dos listas montadas para eso son regalos para amantes de los gatos y regalos para amantes de los perros.
El rascador es lo que salva el sofá
Es el regalo que menos se luce al abrirlo y más se agradece a los tres meses, porque un gato va a afilarse las uñas en algún sitio y esa es la única variable que puedes cambiar. En cartón, que es el material que más les gusta y el que menos cuesta, están el rascador en forma de L con hierba gatera, la casa de cartón FUKUMARU, el rascador con forma de silla de Gimars y los rascadores de cartón con caja de Amazon Basics, que duran unos meses y se cambian sin pena.
Para uso de años conviene el sisal y la pared. El rascador de pared FUKUMARU de 154 centímetros y el vertical de esquina no ocupan suelo, que en un piso pequeño decide la compra. El vertical de 68 centímetros en forma de L cubre la esquina del sofá, que es justo donde empieza el problema, y el rascador Heybly con cepillo de autoaseo añade el cepillado que la mayoría de gatos se hace solo si tiene dónde.
Árboles y torres, que se compran mirando el techo
Aquí el error no es el gato, es la habitación. Un árbol se elige por la altura disponible y por el hueco que queda libre, y conviene medir los dos antes de encargar nada, porque la caja llega montada a medias y devolverla es un deporte.
En formato grande están la torre Heybly de 180 centímetros, el Feandrea XXL, el Feandrea de 165 con hamaca y cuevas y el Yaheetech de 139, que son para casas con gato acostumbrado a trepar. Si el salón manda más que el gato, el árbol con forma de cactus es el que mejor se disimula entre los muebles, el de tres alturas cabe en un rincón y el de 65 centímetros con cesta de dos pisos sirve para gatos mayores, que suben menos de lo que subían.
Comederos, el regalo que se usa dos veces al día
Es la categoría aburrida de esta lista y la que más se nota, porque nadie se compra a sí mismo un comedero mejor mientras el viejo siga entero. Para el perro que engulle, el antivoracidad de Outward Hound es el clásico, el de Mateeylife hace lo mismo en versión reciente, hay una medida para perros pequeños y el cuenco de silicona de alimentación lenta es la opción blanda para hocicos chatos.
Los elevados son otro asunto y se regalan por la espalda del animal, no por estética: a partir de cierto tamaño comer con la cabeza a ras de suelo es incómodo. El Petace de cinco alturas y el Marchul de cuatro crecen con el cachorro, el de cerámica con soporte de bambú es el que mejor queda a la vista, el PawHut con almacenamiento oculto esconde el saco de pienso y el doble elevado de Relaxdays resuelve agua y comida de una vez. En casas con perro y gato, el tres en uno con base antideslizante evita la mitad de las carreras a la cocina.
Y está el automático, que no es un capricho sino un regalo para quien trabaja a turnos. El Anykuu de cuatro litros con mensaje de voz llama al gato con la voz de su persona a la hora exacta, y el automático de Trixie hace lo mismo sin electrónica de por medio. Antes de regalar uno conviene saber si el animal come pienso seco, porque con comida húmeda esto no funciona.
Fuentes de agua y bebederos
Los gatos beben poco y beben mal, y la mayoría prefiere el agua en movimiento antes que el cuenco parado del que llevan tres días desconfiando. Una fuente de acero inoxidable de 2,6 litros es de los pocos regalos de esta lista que cambia una costumbre del animal en la primera semana.
En perro el problema es otro, el reguero de agua desde el cuenco hasta el pasillo. El bebedero antigoteo de diez litros es para casas con perro grande y suelo de parqué, que es una combinación con historia.
Alfombras olfativas y juguetes de cabeza
El perro que se aburre encuentra trabajo por su cuenta y el trabajo suele ser un zapato. Una alfombra olfativa esconde el pienso entre las tiras de tela y convierte la comida de dos minutos en media hora de olfato, que cansa bastante más que un paseo corto: la de Nobleza y la de Petgens son las dos medidas habituales y las dos se lavan.
Para el rato de juego con la persona, la cuerda de algodón de 68 centímetros aguanta el tira y afloja mejor que cualquier peluche, y el elefante de Vitakraft es el peluche que se regala sabiendo que durará lo que dure.
Cazar sin salir de casa
El gato de piso necesita cazar algo cada día y da igual que sea de plumas. Lo que mejor funciona son los juguetes que se mueven sin que nadie los mueva: la pelota eléctrica con cola de plumas, el juguete con pluma y luz LED y el interactivo con control remoto, este último para quien quiere jugar desde el sofá sin levantarse.
En la versión clásica y barata están la caña con ratón, que sigue siendo el juguete que más se usa de todos, el pájaro con catnip y los juguetes de hierba gatera y valeriana, que funcionan con la mitad de los gatos y con la otra mitad no, porque la sensibilidad al catnip es hereditaria. Para regalar variedad de una vez, el set de dieciséis juguetes GOLDGE cubre el año entero de pérdidas debajo del sofá.
Tazas, delantales y cosas con su raza
Este es el regalo para la persona y aquí manda el humor. La taza ilustrada de perro salchicha y la taza con frase para gente de gatos son el detalle de menos de veinte euros que se usa cada mañana, y el delantal con estampado de gato cómic traslada la broma a la cocina.
Para casa, el cojín decorativo con forma de gato tiene funda lavable, que con animales de por medio deja de ser un detalle. Los calcetines del perro dormido encima de las piernas cuentan una escena que conoce cualquiera que tenga uno, el peluche de gatito de ganchillo funciona como detalle de ánimo y el collar de Darth Vader es de los pocos accesorios que compra la persona pensando en la foto.
Huellas, retratos y lo que se guarda para siempre
Aquí está el regalo grande de toda esta categoría. El marco de huella con kit de arcilla se hace una vez en la vida del animal, cuesta poco y es lo que la gente rescata de una mudanza. El retrato ilustrado en lámina parte de una foto cualquiera y se cuelga sin que parezca merchandising.
En formato de llevar encima, la pulsera grabada con la huella de la pata es discreta y no necesita explicación. Y para casa está la almohada con la forma de tu mascota, el cojín con su foto recortada y el felpudo con la familia y los perros, que es el único de la lista que ve todo el que llama al timbre. Si quieres el desarrollo entero de este formato, está en regalos personalizados.
Snacks, comida y la conversación con el veterinario
Regalar comida sin preguntar es la manera más rápida de que tu regalo acabe en el armario del pasillo. Hay dietas veterinarias, alergias, intolerancias y estómagos que llevan meses estabilizados, y esa información la tiene el dueño y la tiene su clínica.
Cuando sí lo sabes, los snacks cremosos Churu en tubo son el premio que funciona con casi cualquier gato y sirve para dar una pastilla sin pelea, y la versión antibolas de pelo es la misma idea con un motivo práctico detrás. Lo que declare cada fabricante sobre composición, alérgenos o edad recomendada viene en su envase, y ahí es donde hay que mirarlo. En cuidado diario, el limpiador ocular Artero resuelve las lagrimillas de las razas de cara plana, que es un tema recurrente en cualquier conversación de dueños.
Cumpleaños del perro y fiestas de gatos
Sí, hay gente que celebra el cumpleaños de su perro con vela y foto, y hacerlo con ellos es de los regalos que más se agradecen porque nadie más se acuerda. Para el cumpleaños infantil de una casa con gato, la piñata rellena de detalles de gatos resuelve la mesa entera.
Aquí no se venden animales
No hay cachorros ni gatitos en esta web, y no es una cuestión de catálogo. Un animal no se envuelve ni se da por sorpresa, porque es una decisión de diez o quince años que toma quien va a convivir con él y quien va a pagar sus facturas. Buena parte de las búsquedas de este tema son de gente ofreciendo camadas, y ese no es nuestro sitio.
Si alguien de tu entorno está pensando en tener uno, el regalo útil es el equipo del primer mes, comedero, bebedero, rascador y transportín, comprado después de que la decisión esté tomada.
Escrito por el equipo de Regalando, que revisa cada regalo antes de incluirlo en la lista.