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Detalles de boda que el invitado se lleva puesto

Regalos de Detalles de boda

Mostrando 22 artículos

Pack de bálsamos labiales plateados para detalles de boda

Bálsamos labiales para invitadas de boda, pack de 50

Cincuenta bálsamos labiales de aroma vainilla, con acabado plateado, pensados no como regalo individual sino como detalle para repartir entre las invitadas de una boda o comunión. Resuelve de una vez el «qué doy a cada mesa» sin tener que montar cincuenta paquetes distintos a mano.

Menos de 100 €

DISOK

Set de abrebotellas de bambú personalizados con nombres, listos para entregar como detalle de boda
Personalizable

Set de 20 Abrebotellas de Bambú Personalizados

Los detalles de boda que se quedan en un cajón después del evento son un clásico que nadie quiere repetir, y este set de veinte abrebotellas de bambú apuesta por lo contrario: un regalo que los invitados van a usar de verdad, y que además queda pegado a la nevera gracias a su imán trasero, recordando la boda cada vez que alguien abre una cerveza.

Menos de 50 €

Uvimark

Portavelas de madera con forma de corazón y vela de té encendida, con una etiqueta que dice «Love» atada con cordel, junto a otras diecinueve unidades iguales colocadas alrededor

NUPTIO Pack de 20 Portavelas de Corazón de Madera para Boda

Veinte portavelas de madera tallados con forma de corazón, cada uno con una etiqueta que puede escribirse a mano con el nombre de los novios o la fecha del evento. La taza metálica interior evita que la madera se queme con el uso de la vela.

Menos de 100 €

NUPTIO

Sacacorchos magnéticos con forma de botella de vino en cajas individuales

Pack de 30 sacacorchos magnéticos, detalle de boda

Treinta sacacorchos magnéticos con forma de botella de vino, de unos 11,5 cm de alto, cada uno con su propia caja de cartón individual, pensados para repartir como detalle entre los invitados de una boda.

Menos de 50 €

Deliex delicias de Extremadura

Abrebotellas metálico con forma de dos corazones entrelazados, junto a su etiqueta de recuerdo y bolsa transparente

Pack de 30 Abrebotellas de Doble Corazón para Boda

Treinta abrebotellas con forma de dos corazones entrelazados, cada uno con su etiqueta de recuerdo y su bolsa transparente ya montada. Es de los pocos detalles de boda que además de simbólico es útil de verdad: acaba en el cajón de la cocina y se usa, no en el fondo de un armario.

Menos de 50 €

Awtlife

Espejo de bolsillo redondo con marco de madera grabado con nombres y fecha, junto al resto del lote de diez unidades

Pack de 10 Espejos de Madera Personalizados para Boda

Diez espejos de bolsillo con marco de madera, cada uno grabado con los nombres de los novios y la fecha de la boda. En vez de un objeto genérico que se olvida en un cajón, este lleva la fecha puesta, así que cada vez que se use recuerda de qué boda viene.

Menos de 50 €

Amaisso

Bálsamo labial redondo de color rosa, presentado individualmente como detalle de boda

Lote de Bálsamos Labiales de Aroma Vainilla, Boda

Un bálsamo labial redondo de aroma a vainilla, testado dermatológicamente según indica el propio fabricante, pensado como detalle pequeño y de uso diario en vez de un objeto puramente decorativo. Cabe en cualquier bolso y se acaba usando de verdad, que es lo que distingue a un buen detalle de boda de uno que se olvida a la semana.

Menos de 100 €

DISOK

Pack de chapas metálicas redondas con frases divertidas impresas, presentadas en su caja original

Pack de 50 Chapas Divertidas para Invitados de Boda

Cincuenta chapas con frases originales, del tipo que se lee y saca una sonrisa antes de prendérsela en la solapa o en el bolso. Ni una copa vacía ni una bolsita de almendras: algo que el invitado se pone encima y lleva puesto el resto de la noche.

Menos de 50 €

Soul

Bolsa kraft con fuelle cerrada con etiqueta de kit anti resaca, pensada como detalle de boda

Kit Anti Resaca para Bodas, 50 Unidades

Cincuenta bolsas kraft con fuelle, cada una con su etiqueta de kit anti resaca, pensadas para dar en algún momento de la noche o al despedirse. Es un detalle que juega con el humor del día después en vez de con la solemnidad habitual de una boda, algo que se agradece cuando la fiesta se alarga.

Menos de 50 €
Neceser de tela de yute natural con aplicación de corazón de tela y pompón, con cordón de cierre

Lote de Neceseres de Yute con Corazón y Pompón para Boda

Un neceser de yute natural con un corazón de tela cosido y un pompón, del tipo de detalle que además de dar las gracias sirve para algo después de la boda: guardar cosas pequeñas, maquillaje, cables o lo que le toque en cada casa.

Menos de 50 €

DISOK

Nueve portavelas con forma de tronco de madera y vela de té encendida, cada uno decorado con flores secas, una etiqueta de agradecimiento y atado con cordel, colocados sobre tela blanca junto a un ramo de flores

Pack de 50 Portavelas de Tronco con Flores Secas para Boda

Cincuenta portavelas con forma de rodaja de tronco, cada uno con su vela de té ya puesta, un ramillete de flores secas atado con cordel y una etiqueta de madera con el texto «Thank you for celebrating with us». Cada unidad llega en su propia caja, así que no hace falta montar nada a mano.

Menos de 100 €
Mini tarros de miel hexagonales con tapa dorada y colgante de abeja

Pack de 40 tarros de miel para detalle de comunión

Cuarenta tarros hexagonales de cristal de 45 ml, con tapa dorada, cucharón de madera y un colgante de abeja decorativo, pensados para llenar de miel y repartir como detalle.

Menos de 50 €

DnayDkiy

Abanico de papel blanco con varillas de madera abierto en el centro, rodeado de más unidades iguales cerradas, formando una cuadrícula de sesenta abanicos
Artículo popular

iZoeL Pack de 60 Abanicos de Papel y Madera con Bolsa de Organza

Sesenta abanicos de papel de bambú, con varillas de madera en vez del plástico habitual, y cada uno viene ya metido en su propia bolsa de organza. Así no hace falta comprar las bolsas aparte ni montarlas a mano una por una la noche antes.

Menos de 100 €

iZoeL

Varios mini rosarios con cuentas en forma de rosa y un medallón religioso central, colgados en fila, junto a bolsas de organza blanca y cajitas decoradas para guardarlos

Pack de 50 Mini Rosarios con Bolsa de Organza y Caja de Chuches

Cincuenta sets pensados para una celebración religiosa: cada uno lleva un mini rosario con cuentas en forma de rosa y un medallón central, una bolsa de organza para guardarlo y una caja pequeña que además sirve para meter chuches. Ciento cincuenta piezas en total repartidas entre las tres cosas.

Menos de 50 €
Set de abrebotellas de bambú personalizados apilados sobre una mesa
Personalizable

Set de 12 Abrebotellas de Bambú Personalizados

Para bodas o celebraciones de tamaño medio, veinte unidades pueden ser demasiadas, y este set de doce abrebotellas de bambú ofrece exactamente lo mismo en un formato más ajustado: cada pieza combina un abridor resistente con un imán trasero, personalizada con la foto, el logo o el nombre y fecha que se elijan.

Menos de 50 €

Uvimark

Llaveros con colgante de ángel de la guarda y bolsa de organza

Pack de 30 llaveros de ángel de la guarda para invitados

Treinta llaveros con un colgante de ángel de la guarda en aleación de zinc, cada uno con su bolsa de organza y una tarjeta en papel kraft para escribir a mano un mensaje distinto para cada invitado.

Menos de 20 €

UBERMing

Baúl de madera en miniatura abierto, con estampado de mapa antiguo y cierre metálico, con una botellita de licor de hierbas Panizo en su interior

Lote de 24 Baúles de Madera con Licor de Hierbas para Invitados

Veinticuatro baúles de madera en miniatura, con estampado de mapa y aire vintage, cada uno con una botella de 5 centilitros de licor de hierbas dentro. En vez de dar una copa vacía o una tarjeta de agradecimiento, el invitado se lleva algo que se bebe de verdad.

Menos de 100 €

Deliex

Esta página es para quien se casa. Si vas invitado a una boda y buscas qué llevarles a los novios, lo tuyo está en regalos de boda, que es la compra contraria: allí eliges una cosa, aquí eliges cincuenta iguales.

El detalle de boda es el último gasto de la lista y casi siempre el que se decide con menos tiempo. Sale a cuenta pensarlo antes, porque es lo único de la boda que cada invitado se lleva a casa, y porque el margen entre acertar y quedar de relleno cuesta muy poco dinero.

¿Qué es exactamente un detalle de boda?

Es el obsequio pequeño que la pareja da a cada persona que ha ido, normalmente en la mesa del banquete o a la salida. No es un regalo, es un agradecimiento: se reparte por unidades, se compra por lotes cerrados y se juzga en dos segundos, que es lo que tarda un invitado en decidir si se lo mete en el bolso o lo deja en la silla.

Tres palabras que se buscan mezcladas y no son lo mismo. El detalle es el objeto que se lleva cada invitado. El recuerdo es la pieza que se queda la pareja, una sola y con más presupuesto. Y el recordatorio es la tarjeta con los nombres y la fecha que acompaña al detalle. Esta página va de la primera.

Lo pagan los novios, no se descuenta del sobre de nadie y suele repartirse cuando el café ya está servido, que es el momento en que media sala se ha levantado. De ahí sale la única regla que aguanta: el detalle tiene que servir para algo esa misma noche o poder guardarse sin ocupar sitio. Todo lo que no cumple una de las dos cosas acaba en la papelera del salón, y eso lo ha visto cualquiera que haya recogido después de una boda.

Cuánto cuesta por invitado

La horquilla real va de treinta céntimos a poco más de tres euros por persona, y la mayoría de las bodas se resuelven entre uno y dos. Con ciento veinte invitados eso son entre ciento veinte y doscientos cuarenta euros, una cifra que al lado de lo que cuesta el cubierto no se nota y que sin embargo es la parte del presupuesto que más gente recuerda.

La aritmética es la de un lote, no la de un regalo, y por eso engaña. Un pack de sesenta piezas por veinte euros parece caro visto entero y sale a treinta y tres céntimos por invitado. Un set de diez unidades por treinta euros parece barato y cuesta diez veces más por cabeza. Antes de comparar dos opciones hay que dividir, siempre.

Estos son los formatos que resuelven cada franja, con la cuenta ya hecha:

Si prefieres verlo por presupuesto en vez de por formato, todo lo que baja de diez euros está agrupado aparte, aunque ahí los lotes conviven con los regalos de una sola pieza.

Originales y útiles, que es lo que de verdad se busca

Es literalmente lo que más se teclea de todo este tema, y las dos palabras van juntas por un motivo: casi nadie busca solo «original». Lo que se pide es un objeto que tenga gracia y que sirva, porque la parte de la gracia la resuelve cualquier cosa y la de servir es la que decide si el invitado se lo lleva.

Con ese filtro, el catálogo se ordena solo en tres cajones: lo que se come, lo que se gasta esa noche y lo que sobrevive al lunes.

Comestible, que es el cajón seguro

Es el cajón más seguro que hay, porque no ocupa sitio en casa de nadie y se lo lleva incluso quien no pensaba llevarse nada. Los veinticuatro baúles de madera en miniatura con licor de hierbas son el formato con más presencia de la categoría: el envase parece un regalo aunque dentro haya un chupito. Los tarros de miel en pack de cuarenta y los veinte tarros de miel con cuchara, bolsa de organza y tarjeta son la versión que funciona en cualquier estilo de boda y que además dura meses en la despensa. Y el pack de licores en miniatura es el más barato de todos los formatos comestibles, pensado para listas largas.

De un solo uso esa noche, y perfecto

El cajón que más rinde en las fotos. Las cincuenta chapas con frases se prenden en la solapa o en el bolso y se quedan puestas hasta el final de la fiesta, que es más recorrido del que tiene cualquier objeto decorativo. El kit antirresaca en bolsa kraft se reparte cuando la barra libre lleva un rato abierta y se agradece a la mañana siguiente. Los abanicos, tanto los sesenta pai pai blancos como los sesenta de papel y madera con bolsa de organza, son el detalle clásico de las bodas de junio a septiembre por una razón muy práctica: a las cuatro de la tarde en un jardín, se usan todos.

Los que sobreviven al lunes

Aquí el objetivo cambia: no es que se use hoy, es que dentro de un año siga por ahí. Los treinta sacacorchos magnéticos y los doce o veinte abrebotellas de bambú personalizados acaban en el frigorífico o en el cajón de la cocina de otras tantas casas. Los cincuenta bálsamos labiales viven en un bolso hasta que se acaban. Los diez espejos de madera grabados con los nombres y la fecha son la opción de más recorrido de todas, y por eso vienen en lotes cortos: es un detalle para la familia directa, no para los ciento veinte.

Y si te gusta la idea de que el detalle se guarde, los veinte portavelas de corazón de madera y los cincuenta portavelas de tronco con flores secas hacen doble trabajo: decoran la mesa durante el banquete y se van con el invitado al terminar, así que el mismo dinero cubre dos partidas.

Y para los invitados hombres

Se busca aparte y con bastante volumen, y la explicación es sencilla: la mitad de los formatos clásicos (el abanico, el neceser, el bálsamo) tienen una lectura femenina bastante marcada, y con ciento veinte invitados repartir dos cosas distintas es un lío de logística el mismo día.

La salida que mejor funciona es elegir un formato que valga para los dos y olvidarse de repartir por sexos. Los abrebotellas de bambú personalizados, los sacacorchos magnéticos y las chapas con frases cumplen esa condición sin que nadie tenga que pensarlo. Si aun así quieres algo con lectura masculina clara, las vitolas personalizadas con los nombres y la fecha convierten un puro corriente en el detalle de la sobremesa, que es exactamente el momento en que se reparten.

Si la boda es por la iglesia

Cambia el catálogo, no el presupuesto. Los cincuenta mini rosarios con bolsa de organza y caja de chuches y las veinte pulseras de tela con cruz son los dos formatos que se reparten a la salida del templo, y los treinta llaveros de ángel de la guarda son la versión que también vale para quien no es practicante. Los tres funcionan igual en una comunión o un bautizo, así que si hay dos celebraciones en la familia el mismo año conviene mirar los lotes grandes.

Cuántas unidades pedir, y por qué siempre de más

La cuenta no es «uno por invitado». Es uno por invitado adulto, más un diez por ciento, y redondeando hacia arriba hasta el siguiente lote cerrado.

Ese diez por ciento no es prudencia, es estadística: en toda boda aparecen dos o tres acompañantes que nadie tenía apuntados, alguien se lleva dos porque le ha gustado, y siempre hay una unidad rota dentro de la caja. Quedarse corto se nota mucho, porque el invitado que se queda sin detalle es siempre el mismo tipo de invitado: el que llegó tarde y ya venía de mal humor.

Lo que complica el redondeo es que estos productos se venden en lotes cerrados de diez, veinte, treinta, cuarenta, cincuenta o sesenta unidades, y no en la cantidad que a ti te salga. Con cien invitados no pides ciento diez: pides dos packs de sesenta y te sobran veinte. Completar después con una segunda tanda es lo que suele fallar, porque reponerlo depende del stock del vendedor y las bodas se concentran todas en los mismos cuatro meses.

Personalizarlo cambia el calendario

Grabar los nombres y la fecha sube el precio por unidad y, sobre todo, alarga el plazo. Entre tres y siete días de taller en temporada baja, y bastante más de mayo a septiembre, que es cuando se casa media España y los talleres de personalización van con la misma cola que en la temporada de comuniones.

La regla práctica: un mes largo de margen si lleva grabado y dos semanas si no. Con la boda a menos de siete días vista lo personalizado deja de ser una opción, y ahí la salida es un lote genérico bueno o una tienda de tu ciudad que lo tenga en mostrador.

Los formatos donde la personalización se nota de verdad son pocos: los espejos de madera grabados, los abrebotellas de bambú y las vitolas para puros. En el resto, el nombre grabado sube el coste sin cambiar lo que el invitado hace con el objeto, que es lo único que cuenta.

Un último filtro antes de pedir

Va en positivo, porque la lista de lo que no funciona la sabe todo el mundo y no ayuda: quédate con lo que se bebe, lo que se usa esa noche y lo que cabe en un cajón. Cualquier cosa que necesite un sitio en una estantería ajena está pidiéndole al invitado que le busque hueco, y ese es un favor que no se le pide a alguien que acaba de pagar un hotel para ir a tu boda.

Escrito por el equipo de Regalando, que revisa cada regalo antes de incluirlo en la lista.

Preguntas frecuentes

¿Qué detalle de boda se da a los invitados?

Algo que se use esa misma noche o que quepa en un cajón: unas chapas con frases, un kit antirresaca, un abanico si la boda es de verano, un mini licor o un abrebotellas. Se compra por lotes cerrados de veinte a sesenta unidades y sale entre treinta céntimos y tres euros por persona.

¿Cuánto hay que gastarse por invitado?

Entre uno y dos euros resuelve la mayoría de las bodas. Por debajo de cincuenta céntimos hay formatos que siguen quedando bien, y por encima de tres el detalle empieza a competir en presupuesto con partidas que se ven mucho más, como las flores de las mesas.

¿Cuántas unidades pido?

Una por invitado adulto más un diez por ciento, redondeando hacia arriba hasta el siguiente lote cerrado. Con cien invitados hacen falta ciento diez, o sea dos packs de sesenta. Completar con una segunda tanda a última hora depende del stock del vendedor y en temporada de bodas falla más de lo que parece.

¿Qué detalles de boda son originales y útiles a la vez?

Los que hacen algo. Un abrebotellas o un sacacorchos magnético acaban en el frigorífico de cada casa, un bálsamo labial vive en un bolso hasta que se acaba y un abanico se usa entero en una boda de julio. Lo que solo decora se mira una vez.

¿Y para los invitados hombres?

Lo más práctico es elegir un formato unisex y no repartir dos cosas distintas: abrebotellas, sacacorchos o chapas los coge cualquiera sin pensarlo. Si quieres algo con lectura masculina clara, las vitolas personalizadas para los puros de la sobremesa cumplen ese papel.

¿Con cuánta antelación hay que encargarlos?

Un mes largo si van personalizados y dos semanas si no. De mayo a septiembre los talleres de grabado van cargados y el plazo que anuncian se cumple con menos holgura que el resto del año.

¿El detalle sustituye al regalo de los invitados?

No, son dos cosas distintas y en direcciones contrarias. El detalle lo da la pareja a cada invitado como agradecimiento. El regalo lo llevan los invitados a la pareja, y de eso va la otra página.

¿Sirve el mismo lote para una comunión o un bautizo?

Los formatos neutros sí, y de hecho muchos se venden pensados para las tres celebraciones. Los tarros de miel, los mini licores, los rosarios y las pulseras funcionan igual en una comunión o un bautizo. Lo que no viaja es cualquier cosa que lleve grabada la palabra boda o los nombres de la pareja.

¿Qué se le regala a los padrinos y a los testigos?

Eso es otra compra: es la pareja regalando a las cuatro o cinco personas con un papel asignado en la ceremonia, no a los ciento veinte. Está en regalos de boda, donde tiene su propio apartado.

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¿Para quién?
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¿Qué ocasión?
Detalles de boda
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