Seis cosas que rinden en el segundo regalo del año
- Que sea claramente más pequeño que el de Navidad, o parece que repites fecha sin criterio.
- Algo para las tardes de enero, que son cortas y piden sofá.
- El nombre de los nietos, si los tiene, que pesa más que cualquier piedra.
- Nada que necesite montarse, después de doce días de fiestas nadie quiere leer instrucciones.
- Un capricho sin más pretensión que hacer gracia, que también cabe en Reyes.
- Comprar antes del 2 de enero, que el plazo aquí es más corto que en Navidad y se olvida con facilidad.
Joyería pequeña, la segunda del año
El colgante de ágata negra mate, sin brillo de cristal tallado, con cadena chapada en platino y los pendientes bohemios de plata tibetana esmaltada de 4,5 centímetros son piezas de segundo regalo: presentes sin competir con lo que ya recibió en Navidad. La pulsera plateada sencilla, sin colgante ni piedra, válida para casi cualquiera resuelve el caso de quien todavía no sabe qué más darle.
Si prefieres subir algo el nivel, el collar mandala trenzado de oro vegetal con perlas naturales de 50 milímetros no pasa inadvertido y tampoco lo pretende. Con algo de simbolismo, el collar de fe con una semilla de mostaza real dentro de un colgante de cristal y los aros de plata de ley 925 en cuatro diámetros a elegir completan el pasillo. Fondo entero en joyería.
Con los nombres de los hijos dentro
La pulsera de eslabones en zamak con baño de plata, una pieza grabada por cada hijo es de las pocas joyas que cambian según la familia de cada una. El árbol de la vida de madera con un corazón colgando por cada nombre, hasta veinte entra a la familia entera, no sólo a los de la foto de Navidad.
Relajarse después de las fiestas
Diciembre deja cansancio acumulado, y el rodillo de madera con cinco filas de rodillos torneados, sin enchufe ni pilas lo resuelve sin depender de nada. La pistola de masaje AERLANG con siete cabezales, uno de ellos con calor a tres temperaturas sube el nivel para quien de verdad lo necesita.
El difusor SALKING con lámpara de sal rosa y efecto llama, dos cosas en una carcasa de madera oscura queda encendido en el salón, y el set de seis piezas por dieciséis euros, con taza, vela de soja, bomba de baño y jabón de rosa no tiene ni una de relleno.
Para la vista cansada de doce días de pantalla y luces navideñas, el masajeador de ojos RENPHO con calor y altavoz Bluetooth va contra algo concreto en vez de prometer bienestar en general, y el cojín de masaje cervical Brelley con correa para el respaldo de cualquier silla resuelve la zona que peor lleva las comidas largas sentada a la mesa. Más en relajación.
El cuadro de los Sagrados Corazones sobre tabla de madera con fondo de teselas doradas y el díptico de dos tablas unidas por bisagras, Jesús a un lado y María al otro son piezas de tamaño de segundo regalo, no de altar entero. La figura del Buen Pastor con el cordero en un brazo, veinticuatro centímetros con las vetas marcadas y el tríptico de tres lienzos con la misma escena en tres tiempos distintos completan el catálogo, que sigue entero en religiosos.
Para la cocina que no descansa en enero
La freidora de aire Cecotec de 5,5 litros, pensada para la casa que cocina para más de dos resuelve el electrodoméstico serio, que aquí sí se puede regalar sin preguntar antes porque diciembre ya ha dejado claro que hace falta: es la excepción a la regla de «nada grande» de esta página, porque un electrodoméstico que se usa cada día no compite con el regalo de Navidad, lo complementa. Los vasos de espresso de cristal de doble pared, que se cogen sin quemarse aunque el café esté recién hecho y la taza de gato con las orejas de asa y su propia tapa a juego son la versión pequeña de lo mismo, para cuando el presupuesto no llega a electrodoméstico.
Un capricho sin más pretensión que hacer gracia
La tortuga de ganchillo tejida a mano en algodón, amigurumi de verdad sobre una base de madera es de las piezas que sacan una sonrisa nada más abrir la caja. El set de contouring de KIKO Milano en formato stick, sin brocha ni esponja que lavar y el set de baño botánico spa, tres productos en una caja ya pensada para regalar resuelven el capricho de belleza sin pasarse de presupuesto.
Puzles y acertijos para las tardes cortas
El puzzle de 1000 piezas de una calle de París al atardecer, de Ravensburger da trabajo sin desesperar, porque cada zona tiene su color. El libro de doscientos acertijos para resolver con lápiz y sin batería es el regalo del que uno se acuerda cuando la persona ya tiene de todo pero sigue haciendo el crucigrama del periódico. Y para quien prefiere montar algo con las fotos de la familia, los doce puzles de madera lisos y blancos de 35 piezas, del tamaño de una foto revelada se pintan o se decoran a mano en vez de venir ya impresos.
Si ha sido madre este mismo año
Es otro tipo de Reyes, con un catálogo propio dentro del catálogo. La taza «mamá novata» con el nombre del bebé personalizado en una de las dos caras y la manta con la foto impresa a tamaño completo, no en una esquina marcan el primer año. Las treinta tarjetas de cumplemés para la foto mensual del bebé y el libro de preguntas guiadas sobre el embarazo y el primer año, con espacio para pegar fotos documentan lo que a esas alturas ya empieza a olvidarse.
Si además vais a por el regalo de recién nacido, la cesta personalizada con seis piezas y el nombre del bebé, todo envuelto de fábrica resuelve el «no quiero pensar más» en un solo paquete.
Con una madre primeriza el criterio cambia por completo respecto al resto de esta página: lo que se agradece no es un capricho para ella sola, sino algo que documente o facilite ese primer año, aunque el regalo termine siendo tan suyo como del bebé. Es la única excepción donde vale la pena gastar en algo más grande que en Navidad, precisamente porque en diciembre el bebé todavía era muy reciente para tener recuerdos que contar.
Planes, para cuando ya no caben más objetos
La Smartbox Vino y Tapas, veinte euros por una tarde en una bodega con denominación de origen es la caja de experiencias que mejor resiste la pregunta de si vale lo que cuesta. Y la caja de spa y masaje para dos, sin precio impreso, entre unas 3.300 actividades traslada la decisión a ella.
Pequeño y para la mesilla de noche
El cargador inalámbrico de 15W con luz LED adaptativa, para dejar en la mesilla sin encender la lámpara grande es de los pocos regalos de tecnología que no exigen aprender nada nuevo. Y si tiene gato o perro, el cojín recortado siguiendo el contorno del animal, impreso a doble cara es el detalle con más gracia de toda esta página.
Personalizado, sin que sea joyería
No todo lo personalizado tiene que ser una joya. La bolsa de lona de algodón grueso con sus iniciales y bolsillo interior con cremallera es el tipo de detalle que se usa cada semana sin que nadie se pregunte cuánto costó, y encaja tan bien en Reyes como en cualquier otra fecha porque no compite con nada de lo que ya recibió en diciembre.
Qué falla casi siempre
Repetir el regalo grande. Si en Navidad ya recibió una joya seria o un electrodoméstico de peso, Reyes pide otra cosa: algo más pequeño, no una segunda versión de lo mismo.
Y el objeto que exige montarlo. Después de doce días de comidas y visitas, nadie tiene ganas de leer instrucciones. Lo que se agradece en enero es lo que llega listo.
También falla la carta escrita a última hora en la caja, cuando se nota que se ha escrito deprisa entre el turrón y las maletas. Con un segundo regalo hay tiempo de sobra para pensarla con calma, y la diferencia se nota más de lo que parece al leerla.
Repartir Navidad y Reyes sin quedarte corto
El error habitual es gastarlo todo en diciembre y llegar al 6 de enero sin nada que dar. Funciona mejor reservar desde el principio una parte del presupuesto para el segundo regalo, aunque sea pequeña, y decidir los dos juntos en vez de improvisar el de Reyes a última hora.
Con hijos que también hacen regalo, conviene repartirse quién cubre cada fecha, para que la madre no reciba dos regalos parecidos el mismo mes y ninguno en el otro. Una conversación de dos minutos en el grupo de la familia antes de diciembre evita el problema entero, y es más fácil tenerla con margen que arreglarla el 5 de enero por la noche.
Antes de comprar
El plazo aquí es más corto que en Navidad: con envío estándar, conviene comprar antes del 2 de enero para que llegue con margen, y antes del 28 de diciembre si lleva grabado o personalización.
El criterio general para el resto del año está en regalos para una madre, y lo que se regala por Reyes en general, en regalos de Reyes. Y si la duda de verdad está en qué le regalaste en Navidad, revísalo antes de decidir: es más fácil repasar el ticket que arriesgarse a repetir sin darte cuenta.
Escrito por el equipo de Regalando, que revisa cada regalo antes de incluirlo en la lista.