
Rascador de Cartón en Forma de Silla Gimars
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La broma se entiende sola: el gato ya se sienta en tu sillón, así que aquí tiene el suyo.
Gimars
Por qué lo recomendamos
Es cartón corrugado de alta densidad montado con forma de sillita, en tono nogal. El respaldo y el asiento son superficie de rascar, debajo hay un hueco que hace de túnel y escondite, y vienen tres pelotas —una de felpa y dos con cascabel— más una alfombrilla aparte. El fabricante da una carga de hasta veinte kilos gracias a una plancha de refuerzo central, que es mucho más de lo que va a pesar cualquier gato que se suba.
Sesenta y tres centímetros de alto por cuarenta y dos de ancho: ocupa poco suelo y da altura, que es la combinación que se busca en un piso. Y treinta y tres euros, más que una tabla de cartón normal y menos que un árbol.
La pega es que es un mueble de cartón, con lo que eso implica: aguanta el peso perfectamente y no aguanta el agua. Si va a estar junto a la puerta del patio o donde se friega, dura la mitad.
Preguntas frecuentes
¿Es sólo decorativo?
No, la parte de rascar es de verdad: el respaldo inclinado es la superficie principal y es lo primero que se hunde con el uso. Lo decorativo es la forma, que es también lo que hace que se pueda tener en el salón sin esconderlo.
¿Los juguetes van sujetos?
Vienen las pelotas y el túnel para completar el conjunto; las pelotas son sueltas, así que acabarán debajo del sofá como todas las pelotas de gato de la historia.
¿Cuánto dura?
Depende del gato. Uno tranquilo lo tiene un año largo; uno que rasca con ganas hunde el respaldo en unos meses. Es el trato del cartón: barato, sustituible y con fecha de caducidad.
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