
Nespresso Inissia, Cafetera de Cápsulas
Frente a la manual que exige aprender a dosificar y prensar, esta resuelve el café en el tiempo que tarda en encenderse la luz verde: cápsula, botón, listo.
Nespresso
De las tres fechas de este tema, el cumpleaños es la más delicada, y conviene decirlo de entrada. En Navidad regala todo el mundo y el gesto se diluye; en una despedida la jerarquía ya no cuenta. Un cumpleaños no tiene ninguna de las dos coberturas: es una fecha personal en un contexto profesional, y ahí es donde un regalo puede leerse distinto de como se pensó.

Frente a la manual que exige aprender a dosificar y prensar, esta resuelve el café en el tiempo que tarda en encenderse la luz verde: cápsula, botón, listo.
Nespresso

Veinte bares de presión es el número que de verdad marca la diferencia entre un café aguado y un espresso con cuerpo, con esa crema que solo sale cuando la máquina empuja el agua como toca.
Cecotec

Doce botellas de 33 centilitros en un cajón de madera de verdad, con seis variedades de la cervecera de Toledo. Casi ocho kilos que llegan listos para poner encima de una mesa sin envolver nada.
La Sagra

Taza blanca de 350 mililitros con una frase larga escrita a mano en morado, rosa y verde: «que todo lo bueno te siga, te encuentre, te abrace y se quede contigo, y lo demás que pase de largo».
Mugffins

Siete cosas que caben en una caja pequeña y que cuestan menos de veinte euros.
Alejandro Fuentes

Una caja de madera con cuatro botellas: dos aceites de oliva virgen extra de medio litro y dos condimentados de 250 mililitros, de albahaca y de guindilla. Y un jabón hecho con el mismo aceite.
La Chinata

Un bolígrafo de aluminio negro que, además de escribir, lleva linterna LED, brújula en el tapón y un cabezal multiherramienta.
BIIB

Ocho productos con el aceite de oliva de fondo en todos ellos.
La Chinata

Lo que la separa de las demás no está dentro de la caja: es la caja.
Don Gourmet

Hay un hueco difícil: el regalo para quien ha hecho algo por ti y no es familia ni amigo íntimo. La profesora, la vecina que recoge los paquetes, quien cubrió tu turno.
UO

Doce anillos de doble aro: el exterior gira sobre el interior y tiene textura, lisa, ondulada, de puntos o de pinchos, para que los dedos tengan algo que hacer.
ZENO

Un pasaporte falso que rellena el equipo entero: la portada lleva los datos de quien se va, y dentro cada persona escribe su mensaje en una página.
EQUIK PRODUCTS

Una botella de vidrio esmerilado con un hilo de luces LED en el tapón de corcho. Encendida hace de lamparita; apagada es un objeto de decoración con un mensaje, que es la mitad del truco.
Vetbuosa

La doble pared de cristal deja una cámara de aire entre el líquido caliente y la mano que sujeta el vaso, así que se puede coger sin quemarse aunque el café esté recién hecho.
ecooe

Una caja de madera de 33 x 9 x 9 centímetros con tapa corredera y asa de cuerda, grabada con el mensaje que se elija. La botella va aparte: esto es el envoltorio.
CALLE DEL REGALO

Regalar una cena tiene una ventaja sobre regalar un objeto: nadie ha tenido nunca que buscarle sitio en un armario.
Wonderbox

La etiqueta lleva el nombre, el apellido y la dedicatoria que se escriba. Dentro hay un Saint-Amour, un Beaujolais francés de uva gamay, y la botella llega en su estuche.
CALLE DEL REGALO

Seis paquetes de cien gramos de café molido, cada uno de un origen distinto: Colombia, Guatemala, Brasil, India, Indonesia y Etiopía. Envasados al vacío y presentados en su caja.
Black Donkey

Una pelota antiestrés con una idea encima: en vez de estrujarla y ya, se lanza, y la cara que sale manda. Pausa para el café. Caminar y estirar. Hablar con compañeros.
EQUIK PRODUCTS

Es la taza de despedida sin chiste, y hay más demanda de esa de la que parece: se le puede dar a la jefa y a la persona que se va llorando, dos cosas que no aguanta ninguna taza graciosa.
MUGFFINS

El vermut de las once, empaquetado. Espinaler lleva desde 1896 en Vilassar de Mar haciendo exactamente esto, y el lote reúne casi todo lo que hace falta para montarlo en casa.
Espinaler

Caja de bambú de 36 x 12 x 11 centímetros con cierre metálico, grabada en la tapa con el nombre o la dedicatoria que se pida, y cuatro accesorios encajados junto al hueco de la botella.
CALLE DEL REGALO

Una comida o una cena para dos en una selección de unos ochocientos restaurantes de autor, con bodega incluida. Sin noche de hotel de por medio: sólo la mesa.
Smartbox
Antes de elegir nada hay que responder a eso, porque cambia la respuesta entera.
Si en el equipo se celebran —hay tarta, se felicita en el grupo, se hace algo—, entonces el del jefe es uno más y no regalar nada sería la rareza. La solución es la misma que para cualquier compañero: un detalle colectivo y una felicitación.
Si no se celebran, empezar por el del jefe es una mala idea. Inaugurar la costumbre justo hacia arriba es lo que hace que el gesto se lea como una maniobra, aunque no lo sea. Una felicitación en persona es correcta, suficiente y no crea un precedente que el año que viene alguien tendrá que seguir.
Cuando hay que regalar algo, que vaya del equipo. Es lo que resuelve el problema de fondo: nadie puede parecer pelota en nombre de doce personas, y el importe por cabeza es tan pequeño que la cifra deja de significar nada.
El regalo individual a un jefe por su cumpleaños es el caso donde más fácil es equivocarse, y no por el objeto: por el marco. Si aun así va de una sola persona, que sea un detalle de menos de 20 euros entregado sin ceremonia, del tipo de un café bueno o unos dulces para compartir con el resto.
Encaja lo consumible y compartible: una caja de cafés de origen, dulces que acaben en la mesa común, un lote pequeño. Tiene una virtud añadida en un cumpleaños de oficina, que es que el regalo se reparte y deja de ser un intercambio entre dos personas.
No encaja nada personal. En Navidad un estuche de aceites es un lote de la fecha; en un cumpleaños, cualquier cosa que sugiera que has averiguado sus gustos, su afición o su edad cambia de registro. Y la edad, directamente fuera: el chiste de los años funciona entre iguales y no hacia arriba.
Tampoco encaja el regalo con nombre grabado. Es la fecha que más lo pide en cualquier otro destinatario y la que peor lo lleva aquí, porque un objeto personalizado implica una relación que en el trabajo no se presupone.
En horario de trabajo y en grupo, con una felicitación breve. Lo que delata la intención en este regalo casi nunca es el objeto: es el momento a solas y el discurso que lo acompaña.
Y hay una regla que ahorra problemas: si el equipo regala, no aparezcas además con lo tuyo aparte. Es lo único de esta fecha que se recuerda.
Tienes el catálogo completo en regalos para tu jefe o tu jefa, la fecha fácil en regalos de Navidad para tu jefe y el registro de igual a igual, que es más ancho, en regalos para un compañero de trabajo.
Algo consumible y compartible, y mejor de parte del equipo: una caja de café, dulces para la mesa común, un lote pequeño. La clave de esta fecha es que el regalo se reparta y no quede como un intercambio entre dos personas.
Sólo si en ese equipo se celebran los cumpleaños. Si no es la costumbre, empezar precisamente por el del jefe llama más la atención que no hacer nada: una felicitación en persona es correcta y suficiente.
Poco y a propósito. En colectivo, una cifra pequeña por cabeza; en individual, menos de 20 euros. En este regalo la contención no es tacañería, es el mensaje.
Es la fecha que más lo pide con cualquier otro destinatario y la que peor lo lleva con un jefe, porque un objeto grabado da por supuesta una relación personal. Mejor algo neutro y bien presentado.
El catálogo no cambia y la lógica tampoco. Lo que conviene evitar con más cuidado es cualquier cosa que se lleve puesta, huela o comente su aspecto: en un cumpleaños ese tipo de regalo se sale del terreno profesional aunque no fuera la intención.