
Taza «Gracias por todo» para compañeros de trabajo
Taza de cerámica de 330 ml con frases pensadas para la oficina, del estilo "gracias por soportarme" o "el mejor compañero de oficina", apta para microondas y lavavajillas.
Kembilove
Mostrando 48 de 74 artículos

Taza de cerámica de 330 ml con frases pensadas para la oficina, del estilo "gracias por soportarme" o "el mejor compañero de oficina", apta para microondas y lavavajillas.
Kembilove

Un peluche de crochet con una tarjeta de broma incluida, pensado para esas despedidas de oficina donde el ambiente es más de coña que de solemnidad, y donde un regalo con humor negro encaja mejor que uno formal.
EQUIK PRODUCTS

El chiste está repartido entre las dos caras, y sólo se lee entero cuando la persona gira la taza. Ese segundo tiempo es lo que la salva de ser una taza de frase más.
Manahia

El chiste está en el propio texto: "buena suerte encontrando compañeros mejores que nosotros" es autoirónico y no depende de conocer a fondo a quien se va.
Greeting Cards for Everyone

La frase va impresa a todo color y sin ironía, que es justo lo que se busca cuando alguien se jubila o cambia de empresa y hay que comprar el detalle entre ocho personas.
LolaPix

Una pistola de masaje con un detalle que la mayoría no tiene: uno de los siete cabezales calienta, y a tres temperaturas distintas.
AERLANG

Durante las fiestas de un pueblo, una muerte que parecía un accidente resulta no serlo.
Hidden Games

Una caja con forma de botiquín con diez envases que simulan medicamentos reales, rellenos en realidad de golosinas, pensada como broma para quien cumple 40, 50 o 60 años.
GOLOSIN

Un botón, cinco segundos y el corcho fuera, sin girar nada a mano.
Flauno

La caja de entrada al catálogo de Smartbox: un bono sin precio impreso, canjeable por una actividad para una o dos personas.
Smartbox

Una placa de homenaje con el nombre y un mensaje grabado, del tipo que se entrega en un acto formal de despedida, pensada para reconocer años de trabajo de una forma más solemne que una tarjeta firmada por todo el equipo.
CALLE DEL REGALO

Veinte euros, dos personas y una tarde en una bodega con denominación de origen. Es la caja de experiencias que mejor resiste la pregunta de si vale lo que cuesta.
Smartbox

Una caja de madera con cuatro botellas: dos aceites de oliva virgen extra de medio litro y dos condimentados de 250 mililitros, de albahaca y de guindilla. Y un jabón hecho con el mismo aceite.
La Chinata

Una tarjeta del tamaño de un folio, 21 por 30 centímetros cerrada, el doble abierta, para el caso concreto en el que tiene que firmar mucha gente y no cabe.
Cheerset

Dos kilos de caja, y el peso está bien repartido.
Universo Gourmet

Taza blanca de 350 mililitros con una frase larga escrita a mano en morado, rosa y verde: «que todo lo bueno te siga, te encuentre, te abrace y se quede contigo, y lo demás que pase de largo».
Mugffins

Regalar café suelto en bolsa transparente no siempre transmite la idea de regalo. Este pack resuelve eso con una caja serigrafiada pensada para entregar tal cual, sin envoltorio aparte.
Quality Roasters COFFEES

Cuaderno de espiral en papel kraft, bolígrafo de madera y llavero de acero, los tres con el mismo mensaje impreso y todo dentro de una bolsita de organza.
Yuecda

Cuatro nodos que amasan girando en los dos sentidos, calor por infrarrojos y una correa elástica para atarlo al respaldo de una silla.
Brelley

Un bolígrafo de aluminio negro que, además de escribir, lleva linterna LED, brújula en el tapón y un cabezal multiherramienta.
BIIB

Ocho productos con el aceite de oliva de fondo en todos ellos.
La Chinata

Un pasaporte falso que rellena el equipo entero: la portada lleva los datos de quien se va, y dentro cada persona escribe su mensaje en una página.
EQUIK PRODUCTS

Hay un hueco difícil: el regalo para quien ha hecho algo por ti y no es familia ni amigo íntimo. La profesora, la vecina que recoge los paquetes, quien cubrió tu turno.
UO

Una tabla de madera de 24 × 14 centímetros con la frase de despedida ya grabada y unas pinzas para colgar una foto de 10 × 15 que eliges tú.
CONTRAXT

Un bolígrafo de aluminio de grado aeronáutico que no se deja en la mesa: se apoya en una peana magnética y se queda de pie, inclinado en un ángulo imposible, girando sobre sí mismo con un toque.
novium

La bandeja parece sacada de un restaurante japonés, con su soporte de madera y su hoja de bambú, pero lo que hay dentro son calcetines doblados como si fueran nigiris y makis.
AGRIMONY

Un corazón de madera de catorce centímetros, cortado a láser, con el mensaje ya grabado y una peana para que se quede de pie en la mesa. Viene con su sobre kraft.
Contraxt

Quince productos en una caja presentada: chorizo y salchichón ibéricos, sobrasada, un tinto de Rioja, una botella pequeña de cava, conservas, patés, dulces y aceite. Tres kilos y medio de despensa.
FAMILYCOM

Veinticuatro mil piezas. Cuatro metros y veintiocho por metro y medio montado. Es el puzzle más grande que fabrica Educa y no es un regalo, es una obra pública.
Educa

Diez cervezas de diez países, con un folleto que trae las notas de cata y el maridaje de cada una. Un viaje de Japón a México pasando por Bélgica, Chequia y Australia.
CERVEZUS

Tres cables menos en la mesilla. Ese es el argumento entero, y para quien lleva un iPhone, un Apple Watch y unos AirPods es un argumento bastante bueno.
Augnner

Taza blanca de 330 mililitros con la frase «Ha sido un placer trabajar contigo» en azul, verde y naranja, impresa por las dos caras.
Mugffins

Una caja negra de cartón con una botella de Rioja de 37,5 centilitros y cuatro tarritos de 30 gramos: paté de lomo ibérico, paté al Pedro Ximénez y una crema de queso.
Deliex

Una botella de vidrio esmerilado con un hilo de luces LED en el tapón de corcho. Encendida hace de lamparita. Apagada es un objeto de decoración con un mensaje, que es la mitad del truco.
Vetbuosa

Diecinueve mil cien experiencias en una sola caja. Es el comodín del catálogo: sirve cuando no se tiene ni idea de qué le gusta a la persona.
Smartbox

Calcetines de algodón con el chiste impreso en la planta del pie: puestos y con las piernas en alto se lee «Estoy jubilada, ahora curráis vosotros». Vienen en su caja de regalo.
Meflipa

Tres variedades de aceituna en tres botellas, con denominación de origen Montes de Toledo: picual, cornicabra y arbequina. La gracia está en probarlas seguidas.
Finca La Pontezuela

La botella ya viene incluida, así que no hace falta comprarla aparte ni preocuparse de que la caja se quede vacía.
Wanapix

Talla única elástica, así que sirven igual para el compañero que se jubila que para la jefa que lleva treinta años aguantando reuniones. Se acabó preguntar el número.
MEFLIPA

Un maletín acolchado en símil piel, con asa y cierre dorado, dos tintos de la ribera del Duero con doce meses de crianza y cuatro accesorios: sacacorchos, cortacápsulas, recogegotas y vertedor.
Mensaje en una Botella

Una caja negra con un surtido de cervezas Mahou y sus acompañantes: frutos secos, aceitunas, patatas y galletitas saladas. Se monta a mano en España y llega presentada, sin envolver nada.
FAMILYCOM

Seis paquetes de cien gramos de café molido, cada uno de un origen distinto: Colombia, Guatemala, Brasil, India, Indonesia y Etiopía. Envasados al vacío y presentados en su caja.
Black Donkey

Son tres piezas y las tres llevan el mismo mensaje repetido con distintas palabras, así que da igual cuál se use primero: la despedida está presente se abra lo que se abra.
Xuniea

Se controla igual con la voz que con el móvil: basta con decir "enciende el difusor" a Alexa o Google Home, o entrar en la app para cambiar el color y la intensidad desde el sofá.
meross

La etiqueta lleva el nombre, el apellido y la dedicatoria que se escriba. Dentro hay un Saint-Amour, un Beaujolais francés de uva gamay, y la botella llega en su estuche.
CALLE DEL REGALO

Es la taza de despedida sin chiste, y hay más demanda de esa de la que parece: se le puede dar a la jefa y a la persona que se va llorando, dos cosas que no aguanta ninguna taza graciosa.
MUGFFINS

Una caja con jamón y lomo ibérico ya cortados y envasados, chorizo y salchichón ibérico de bellota, una botella de aceite de oliva virgen extra, picos rústicos y una crema de morcilla, todo listo para servir sin cocinar nada.
VEMOSA

Una caja de madera de 33 x 9 x 9 centímetros con tapa corredera y asa de cuerda, grabada con el mensaje que se elija. La botella va aparte: esto es el envoltorio.
CALLE DEL REGALO
El regalo de jubilación tiene una diferencia con todos los demás: se entrega delante de gente, casi siempre lo paga un grupo y a menudo lo elige quien menos conoce al homenajeado. De ahí salen los relojes con placa que nadie se pone, comprados deprisa por alguien que apenas ha coincidido con la persona a la que van dirigidos.
Lo que mejor funciona es justo lo contrario: algo que reconozca la etapa que empieza, no la que termina, más un detalle aparte que no cuesta dinero y que es, sistemáticamente, lo que más se recuerda del día entero.
Y hay una tercera pieza que se olvida con facilidad, que es el propio momento de la entrega. Un objeto bien elegido pierde buena parte de su efecto si se entrega deprisa entre dos reuniones, así que merece la pena reservar diez minutos reales para hacerlo bien.
El orden importa. Si se decide el regalo antes de saber cuánto se recauda, alguien acaba poniendo la diferencia de su bolsillo. Lo práctico es fijar una aportación por cabeza, cinco, diez o veinte euros según el equipo, contar cuánta gente entra y elegir dentro de ese total.
Con lo que se junta en una oficina mediana se llega a un regalo de verdad. Si sobra, se completa con algo para el brindis en vez de devolver monedas.
Recoger el dinero por Bizum o por una aplicación de colecta compartida es hoy la norma en la mayoría de oficinas, y tiene una ventaja sobre el sobre físico que circula de mesa en mesa: queda registrado quién ha puesto qué, así que nadie se cuela ni se olvida sin querer. Fija una fecha límite clara para aportar, con un par de recordatorios, porque la colecta que se alarga demasiado suele acabar resuelta a última hora y con menos gente de la que en realidad quería participar.
Lo que separa una buena taza de despedida de una genérica sin más es el mensaje impreso, no el objeto en sí. La taza «Mucha suerte en tu nueva etapa» y la taza «Que todo lo bueno te siga» están pensadas específicamente para este momento, y la taza «Gracias por todo» para compañeros de trabajo o la más sencilla taza «Gracias por todo» cumplen la misma función con un tono más discreto.
Si el equipo es sobre todo de mujeres, la taza «La vida es mejor con compañeras como tú» y la taza «Buena suerte encontrando compañeros tan geniales» tienen ese registro concreto, y la taza «La vida es mejor con compañeros como tú» o la taza «Ha sido un placer trabajar contigo» valen para cualquier equipo, sin distinción.
Cuando el presupuesto colectivo da para algo más que una taza, los sets resuelven el problema de decidir entre varias ideas sin descartar ninguna. El set de despedida con neceser, llavero y bolígrafo y el set con cuaderno, bolígrafo y llavero reúnen varios detalles pequeños en una sola presentación.
El set de despedida con bolso de yute, neceser y vela y el pack de despedida en caja con taza y ocho detalles distintos van un paso más allá, con más piezas para un grupo que quiere que el regalo se note.
El libro de firmas, la carta o el vídeo con los mensajes de todos. No cuesta dinero, se hace en una tarde y es, sistemáticamente, lo que más se agradece de todo el día. El pasaporte de despedida para firmar da forma a esa idea sin que nadie tenga que improvisar una hoja en blanco a última hora.
Si preferís algo más vistoso, la tarjeta de despedida gigante A4 «Que levante la mano», la tarjeta de despedida de madera con forma de corazón y la tarjeta con el mensaje «buena suerte encontrando compañeros mejores que nosotros» cumplen la misma función con más presencia sobre la mesa. El portafotos de madera con pinzas «Hasta pronto» sirve además para que queden las fotos del último café juntos.
En equipos con confianza de años, después de trabajar codo con codo durante mucho tiempo, el detalle con gracia funciona mejor que el objeto serio. El delantal «por fin, mujer jubilada» y el peluche de crochet de broma para despedidas arrancan una risa en el momento de la entrega, y los calcetines de jubilación «Ahora curráis vosotros» resumen con humor lo que todo el equipo está pensando.
Lo que apunta a lo que va a hacer a partir de ahora, no a lo que ha hecho hasta ahora. Alguien que se jubila lleva meses diciendo en qué va a emplear el tiempo: el huerto, la bici, los viajes, los nietos, el taller. Ahí está el regalo, y además demuestra que alguien escuchaba.
El llavero de trébol con piedras y tarjeta de despedida y el llavero personalizado para una jubilación inolvidable son detalles pequeños que se llevan encima cada día, mucho después de que el último día de oficina haya quedado atrás, y la lámpara botella grabada «Gracias por todo» queda en casa como recuerdo sin ser un objeto de empresa.
Si el grupo prefiere directamente regalar dinero para lo que venga después, el cuadro personalizado de jubilación pensado para enmarcar los billetes resuelve algo que en otras fechas resulta incómodo de envolver.
Si hay comida de despedida, el brindis pide algo mejor que el vino de la casa que sirve el restaurante por defecto. La botella de vino personalizada con dedicatoria y la caja de vino de madera personalizada suman el detalle grabado que en esta relación sí encaja, a diferencia de lo que pasa con un jefe.
El set de vino personalizado con estuche de bambú y el maletín con dos vinos y etiqueta personalizada son la versión más completa, y si el equipo prefiere cerveza, la caja de cervezas Mahou con snacks de FAMILYCOM o la caja de seis cafés de origen de Black Donkey sirven igual para el brindis del último café juntos.
En equipos pequeños, donde la colecta entre pocas personas da para algo de más entidad sin necesidad de esperar meses ahorrando, una experiencia dice más que cualquier objeto de escritorio. La Smartbox Selección Única, con miles de planes de gastronomía, bienestar o aventura a elegir deja la decisión para cuando de verdad haya ganas de usarla, que en las primeras semanas de jubilación no siempre es enseguida.
Si quien se jubila llevaba años dirigiendo un equipo o un departamento entero, la despedida suele implicar a más gente y un presupuesto mayor, y ahí conviene organizarse de otra forma. En vez de una sola colecta abierta a decenas de personas, funciona mejor que cada equipo pequeño aporte su parte por separado y que una sola persona coordine el regalo final entre todos los grupos.
El objeto en sí no cambia demasiado respecto al resto de esta lista, pero el acto de entrega sí conviene cuidarlo más: varias personas hablando por turnos, en vez de un único discurso, suele representar mejor a un grupo grande que ha trabajado con él en momentos distintos.
También conviene avisar con más antelación en estos casos, porque un puesto de responsabilidad suele implicar agenda apretada hasta el último día, y encontrar un hueco común para la despedida de todo el grupo lleva más tiempo del que parece a primera vista.
Da igual lo bien elegido que esté el regalo si el momento de entregarlo se improvisa. Dos o tres minutos preparados de antemano, con una anécdota concreta en vez de generalidades sobre lo buen compañero que ha sido, es lo que de verdad se recuerda al cabo de los años, más que cualquier objeto de la lista.
Si el grupo es grande y varias personas quieren decir algo, mejor acordar quién habla y en qué orden antes del día, para que no se solapen ni se queden fuera las voces de quien llevaba más tiempo trabajando codo con codo con la persona homenajeada.
Lo grabado o personalizado, como la botella de vino o el llavero con nombre, pide unos días de taller. Si la fecha de jubilación ya está fijada, encárgalo con al menos una semana de margen para no llegar con las manos vacías al último día.
Si el regalo lo organiza toda la oficina y hay varias franjas o turnos, designa a una sola persona para recoger firmas y aportaciones: repartir esa tarea entre varios suele acabar en un libro de firmas a medias y una colecta que no cuadra.
Y si el equipo trabaja en varias sedes o parte del grupo es remoto, prevé un envío del libro de firmas por correo con margen de una semana, o pásalo a formato digital para que también puedan firmar quienes no van a estar presentes el último día.
Escrito por el equipo de Regalando, que revisa cada regalo antes de incluirlo en la lista.
Algo relacionado con lo que va a hacer con su tiempo libre, un buen detalle de despedida con mensaje propio o una experiencia. Tienes la fecha desarrollada en regalos de jubilación.
Entre cinco y veinte euros por persona según el tamaño del equipo y la confianza. Lo importante es que la cifra la fije quien organiza y que nadie se sienta obligado a subirla.
Se puede, y en equipos grandes es lo más práctico, pero acompáñalo siempre del libro de firmas o de una carta. El sobre solo se lee frío justo el día en que menos conviene.
Entonces no elijas tú: pregúntale a quien haya trabajado con él más años. La persona que organiza la colecta no tiene por qué ser la que decide el regalo.
Como recuerdo simbólico y pequeño dentro de un set más grande, pasa sin problema. Como regalo principal, no: la empresa es lo que deja atrás, y el regalo debería mirar hacia adelante.
Una tarjeta grande firmada por todos y un detalle pequeño y bien elegido pesan más que un objeto caro sin nada personal detrás. El presupuesto importa menos que el gesto de fondo.
El registro cambia un poco: mira regalos de jubilación para un jefe, donde la formalidad pesa algo más que en un compañero de igual a igual.
Entonces conviene sumar algo más personal a lo de oficina. Tienes esa versión en regalos de jubilación para una amiga.
No hace falta que sea justo ese día. Muchos equipos prefieren una comida unos días después, sin las prisas y los trámites del último día de oficina todavía encima.
Si ninguna de estas ideas te convence del todo, cuéntanos su afición, su edad o tu presupuesto y afinamos la búsqueda para jubilación.