¿Qué regalar a un compañero de trabajo en Navidad?
- Café bueno, que en una oficina lo agradece prácticamente todo el mundo
- Una taza con gracia real, no la primera con frase que salga en el buscador
- Algo de comer o de beber, porque se acaba y no obliga a nada
- Un detalle para la mesa, que es el espacio que esa persona sí controla
- Cerveza, vino o aperitivo si vais a hacer brindis la última semana
- Algo con su nombre sólo si tenéis confianza suficiente para saber cómo lo escribe
Tres situaciones distintas bajo el mismo nombre
Antes de mirar producto conviene saber en cuál estás, porque el presupuesto y el tono cambian por completo. La primera es el amigo invisible del departamento, con un tope acordado que suele ir de diez a veinte euros y con la gracia como criterio principal. Si es tu caso, la lista específica está en regalos de amigo invisible para Navidad.
La segunda es el detalle personal a la compañera con la que comes todos los días, que ya no es un compromiso de oficina sino algo más parecido a un regalo de amistad. Y la tercera es el regalo de empresa, cuando alguien de recursos humanos o el propio jefe compra lo mismo para cuarenta personas. Cada una pide una compra distinta, y mezclarlas es lo que produce esas escenas incómodas de mediados de diciembre.
Café, el idioma común de cualquier oficina
Es la apuesta más segura de esta página, y por un motivo muy concreto: casi nadie se compra café bueno para sí mismo, pero casi todo el mundo lo bebe. Una caja de seis cafés en grano de origen único, un café de cuatro orígenes en caja de regalo o el set de nueve sabores en sobres individuales funcionan igual con quien tiene cafetera en casa y con quien baja al bar.
Para quien ya está metido en el asunto hay una capa más de accesorios que suele faltar: un molinillo manual de 60 g con cuarenta ajustes, un prensador de 58 mm con estación y aguja WDT o el espolvoreador de cacao con dieciséis plantillas para latte art. Y para la mesa del despacho, el calentador de tazas eléctrico resuelve el problema universal de la taza que se enfría en la tercera llamada, mientras que la hucha retro Coffee Fund y el bote de café retro de metal son el guiño decorativo del mismo tema. Está todo en café.
La cesta de empresa, y lo que conviene saber antes de repartirla
En España la cesta de Navidad es casi una institución, y sigue siendo el regalo de empresa que más se compra. Va de menos a más sin escalones raros: la cesta pequeña de La Chinata o el lote aperitivo Almadrava de Espinaler son la entrada, la cesta gourmet de ibéricos, aceite y vino y la de embutidos ibéricos con jamón, lomo y chorizo son el punto medio, y la cesta Universo con Rioja y paleta de bellota es la que se regala a clientes.
Si prefieres afinar el tema en vez de comprar el lote genérico, hay opciones con carácter: la caja de quesos La Aldea de cinco cuñas, la caja gourmet Mariskito con vino Godello y conservas gallegas, el estuche de madera con cuatro aceites de La Chinata o la caja de infusiones bio de nueve variedades para quien no bebe alcohol. Y existe la cesta ibérica personalizable con foto, que es la manera barata de que el lote de empresa lleve el logo sin encargar nada a medida.
Un apunte que ahorra disgustos a quien decide la compra desde recursos humanos. La cesta de Navidad se considera retribución en especie a efectos fiscales, y el Tribunal Supremo ha entendido en varias sentencias que entregarla año tras año puede convertirla en una condición más beneficiosa, es decir, en algo que la empresa ya no puede retirar unilateralmente. No es motivo para no regalarla, sino para consultarlo con la asesoría antes de estrenar la costumbre o antes de suprimirla.
Tazas con gracia real, no la primera que salga
La taza es el regalo más repetido de la oficina y el que peor fama tiene, casi siempre con razón. La diferencia entre la buena y la mala está en si la broma es específica de esa persona o vale para cualquiera.
Específicas y buenas: la taza «Cómo escribir e-mails» de Pedrita Parker, que traduce lo que se escribe y lo que se piensa, la taza de informático «Koalificado», la de ingeniero, la de kettlebell para quien vive en el gimnasio y la de textura de neumático para el de mantenimiento. Con gracia general: la taza «Finge que te ha encantado» y la taza «La vida es mejor con compañeras como tú».
Y si esa persona nació en un mes que sabes, las tazas de horóscopo son de los pocos regalos personalizados que no requieren preguntar nada, porque el dato ya está en el calendario de cumpleaños de la oficina.
Detalles por debajo de diez euros
Es la franja del amigo invisible y de la ronda de detalles del último día, y tiene su propia lógica: aquí el objetivo no es acertar, es que la broma funcione delante de doce personas. El libro «Enigmas y misterios para resolver mientras haces caca» y «Una mierda para ti» son los dos que más risa provocan al abrirse, y los calcetines enrollados en lata de cerveza y los calcetines de sushi en bandeja tienen la ventaja de que además se ponen.
Para quien prefiere algo con sentimiento y sin cursilería, el corazón de crochet con tarjeta para compañera de trabajo, el girasol de ganchillo con la tarjeta de «tu trabajo es admirable» y el trébol de cuatro hojas de la suerte están hechos a mano y cuestan poco. La lista completa por importe está en menos de 10 euros y menos de 20.
Cerveza, vino y aperitivo para la última semana
Si en tu empresa se hace comida o brindis antes de vacaciones, esta es la sección práctica, porque el regalo se abre y se comparte allí mismo. El pack de degustación de cerveza artesanal La Sagra, el set de diez cervezas del mundo con folleto y la cesta de madera con doce cervezas sirven de regalo y de aportación.
En vino, el estuche de dos botellas de albariño Mar de Frades es la apuesta segura, la caja de bambú con set de sumiller es el regalo de despacho de toda la vida y la copa de vino gigante «Who cares» es la broma que acaba en todas las fotos de la cena. La cesta de aperitivo Espinaler con vermut y conservas resuelve la parte salada. Hay más en cerveza y vino.
Si esa persona se jubila o cambia de empresa en enero
Pasa mucho en diciembre, porque muchos contratos y muchas jubilaciones se cierran a fin de año, y entonces el regalo de Navidad se convierte en dos cosas a la vez. Merece un objeto distinto y un poco más de presupuesto, porque es el que se guarda.
El pack de despedida en caja con taza y ocho detalles y el set con cuaderno, bolígrafo y llavero son los formatos ya montados. La taza «Buena suerte encontrando compañeros tan geniales» y la taza «Mucha suerte en tu nueva etapa» son el detalle de grupo, el llavero de trébol con tarjeta de despedida es el regalo pequeño con recuerdo, y los calcetines de jubilación en caja son la nota de humor que en ese momento se agradece. La lámpara botella grabada «Gracias por todo» es lo que se compra cuando la colecta ha salido bien.
Escritorio, antiestrés y lo que se queda en la mesa
La mesa es el único trozo de oficina que esa persona decora a su gusto, así que un objeto pequeño para ese metro cuadrado se usa todos los días. El bolígrafo Hoverpen Interstellar con peana magnética es el que más llama la atención de todo el catálogo, el bolígrafo multiherramienta 8 en 1 con linterna es el útil y el cuaderno de cuero es el sobrio.
Para descargar tensión, el cubo antiestrés con seis pausas y el bolígrafo magnético antiestrés caben en un cajón. Y si el presupuesto da para más, el cojín de masaje cervical Brelley con calor o el masajeador de cuello 4D inalámbrico apuntan justo a la parte del cuerpo que castiga una silla de oficina.
Una advertencia sobre lo que hay debajo de esa cifra. En la franja de tres o cuatro euros el catálogo se llena de objetos que se rompen en enero, y un regalo que se estropea en dos semanas se recuerda peor que no haber regalado nada. Si el tope del sorteo es muy bajo, casi siempre sale mejor una sola cosa comestible buena que un objeto barato de plástico.
Personalizar sin pasarse de confianza
Poner el nombre encima sube mucho el valor percibido y baja mucho el margen de error permitido, porque un nombre mal escrito estropea el regalo entero. Si vas a ello, comprueba antes cómo se escribe exactamente, con acento o sin él.
Lo que mejor funciona es lo que se usa a diario y no dice nada personal: un termo de café personalizado de 350 ml, un vaso térmico con nombre o una tote bag con texto. Lo que conviene pensar dos veces es la foto: un vaso de acero con foto es un regalo estupendo de un amigo y un regalo raro de un compañero con el que sólo compartes reuniones. Más ideas en personalizados.
Dónde está la línea entre el detalle y la incomodidad
Hay tres señales bastante fiables. La primera es el precio: si obliga a la otra persona a igualarlo, te has pasado. La segunda es la intimidad del objeto, porque perfume, ropa y cualquier cosa que se ponga sobre el cuerpo pertenece a otro tipo de relación. La tercera es el público: un regalo que hay que explicar aparte para que no se malinterprete delante del resto ya avisa por sí solo.
En sentido contrario, tampoco hace falta pasarse de frío. Un café bueno con una nota escrita a mano dice bastante más que un lote caro comprado por catálogo, y no compromete a nadie.
Escrito por el equipo de Regalando, que revisa cada regalo antes de incluirlo en la lista.